Ferrado
El apellido Ferrado es un linaje antiguo que comparte una estrecha raíz lingüística e histórica con las variantes del noroeste peninsular, pero que cuenta con su propia entidad, distribución y ramificaciones históricas, especialmente vinculadas a la evolución de los apellidos de origen gallego-portugués y su posterior asentamiento en otras regiones de España.
En la Edad Media, el término se aplicaba a los artesanos del hierro, herreros, o aquellos que fabricaban herramientas y armaduras ("herrados"). Con el tiempo, el nombre del oficio o la cualidad del operario se fosilizó como nombre propio y, En el ámbito rural del noroeste de la península (Galicia, León y norte de Portugal), el ferrado era una unidad de medida tradicional de superficie y de capacidad utilizada para el grano y la tierra (la cantidad de terreno que se podía sembrar con un herrado de trigo). El apellido pudo asignarse a familias vinculadas a la recaudación de estas rentas o que poseían tierras así aforadas. Asimismo, existen microtopónimos (O Ferrado) de donde pudieron tomar el nombre sus moradores primitivos.
Aunque las raíces del apellido se hunden en el cuadrante noroeste de la península ibérica (Galicia y el antiguo Reino de León), la dispersión geográfica de las familias Ferrado presenta dinámicas muy interesantes: La rama del Reino de Valencia: Es un fenómeno histórico documentado que linajes de origen gallego, asturiano y leonés marcharon hacia el sur y el este peninsular durante las campañas de la Reconquista. Varias ramas del apellido Ferrado se asentaron en tierras de la Corona de Aragón, dejando una huella constante en registros parroquiales y vecindarios de la Comunidad Valenciana desde los siglos XVI y XVII.
Miembros de este linaje que permanecieron en la mitad norte probaron su nobleza en las corporaciones locales y mediante pleitos de hidalguía, lo que les permitía estar exentos del pago de tributos reservados al estado llano y acceder a cargos concejiles.
Armas

En campo de azur, tres flores de lis, de oro, bien ordenadas.


