Ferrar
El apellido Ferrar es un linaje antiguo que presenta un profundo interés por su naturaleza poligenética y su distribución en dos grandes áreas de influencia heráldica y lingüística: por un lado, el ámbito galaico-portugués y de la Corona de Aragón, y por otro, el espacio anglosajón e italiano. Su evolución está íntimamente ligada a la historia de la metalurgia, la tenencia de tierras y la administración medieval.
Deriva directamente del latín ferrarius (relacionado con el hierro o el oficio de herrero). En la Cataluña medieval y el Reino de Valencia, Ferrar aparece frecuentemente en la documentación antigua como una variante gráfica o síncopa de Ferrer o Ferraris. Del mismo modo, en el norte de Italia (Piamonte y Lombardía), representa a las familias vinculadas a la forja o a la posesión de fundiciones.
Introducido en las Islas Británicas tras la conquista normanda de 1066, el apellido proviene del francés antiguo ferreor (herrador de caballos) o del topónimo Ferrières (Normandía), un lugar rico en mineral de hierro. Con el tiempo, la grafía se fijó en Inglaterra y Escocia como Ferrar o Ferrers.
Documentos de los siglos XIII al XV registran el uso de Ferrar o De Ferrar en los censos de población y en los procesos de las Cortes de Aragón y Cataluña. Se trataba en muchos casos de ciudadanos honrados y caballeros que ejercían la gobernación local o el comercio exterior en el Mediterráneo.
En Inglaterra, la rama de los Ferrar (y su variante Ferrers) alcanzó un estatus nobiliario altísimo, llegando a ostentar el condado de Derby y Baronías feudales. Destaca históricamente la figura de Nicholas Ferrar en el siglo XVII, cortesano y teólogo vinculado a la colonización de Virginia en América.
Armas

En campo de plata, sembrado de armiños, de sable.


