Galdós
El apellido Galdós es un linaje noble y de una notable antigüedad en la península ibérica. Es un apellido de origen antropónimo / patronímico que cuenta con sus raíces medievales más profundas en el norte de España, concretamente en el País Vasco y Navarra, desde donde se expandió hacia la Corona de Castilla, las Islas Canarias y, posteriormente, hacia Hispanoamérica.
Procede de la raíz antroponímica Galdo o Galdos. En la lengua vasca arcaica, algunos autores vinculan esta raíz a variantes del nombre propio Caldus (de origen latino, adaptado por la fonética vasca) o a vocablos locales relacionados con parajes templados o quemados (galdu / galdatu).
Al igual que otros apellidos de la zona (Eizaguirre, Arízaga, etc.), la terminación -os o la adición de la -s final actuaba en la Baja Edad Media como un desinente de carácter patronímico o de pertenencia familiar, significando originalmente "hijo o descendiente de Galdo" o bien "de la casa de Galdo".
Las casas solariegas más antiguas y documentadas se localizan en las provincias de Álava (en localidades como Salvatierra / Agurain) y Guipúzcoa, así como en tierras de la merindad de Pamplona en Navarra. Al tratarse de un apellido originario de estas provincias libres de pechos, sus miembros gozaban de la condición colectiva de "hidalgos de sangre".
Ramas de este apellido descendieron hacia la Meseta y Andalucía al servicio militar de los reyes castellanos, probando su hidalguía ante las Reales Chancillerías.
En el siglo XVII, caballeros de este linaje pasaron a las Islas Canarias, asentándose de forma muy notoria en la isla de Gran Canaria (especialmente en Las Palmas). Allí entroncaron con las principales familias de la hidalguía local, dedicándose al comercio, las leyes y la administración institucional, creando un foco fundamental para el apellido.
Armas

Las de la casa de la villa de Legazpia: En campo de plata, una banda de gules, cargada de cuatro chevrones de oro y acompañada en lo alto y bajo, de un lobo andante de sable, surmontado de una estrella de azur. Bordura de gules, con diez sotueres de oro.

Los de Legazpia y Villarreal de Urrechu, según Juan Carlos de Guerra, usan: En oro, un árbol de sinople con un cisne de su color natural al pie sobre ondas de agua de azur y plata.

Los de Legazpia y Villarreal de Urrechu, según Juan Carlos de Guerra, traen: En campo de plata, un árbol de palma de sinople y al pie un ánade sobre ondas de agua de azur y plata con un pescado en el pico.

Otros: En campo de sinople, cuatro billetes, de plata, puestos en los cantones.


