Gallicano
El apellido Gallicano es un linaje antiguo que presenta una trayectoria histórica de gran interés, con dos corrientes principales de origen: una profundamente vinculada a la península itálica y al patriciado romano, y otra de naturaleza devocional y toponímica que se difundió por el ámbito mediterráneo, incluyendo la Corona de Aragón y el resto de la Península Ibérica.
Deriva directamente del cognomen romano Gallicanus, que a su vez proviene del gentilicio Gallus (galo). En la antigua Roma, designaba originalmente a aquellos ciudadanos vinculados por nacimiento, hazañas militares o posesión de tierras con la región de la Galia. Un personaje histórico célebre de esta época fue San Gallicano, cónsul romano y mártir del siglo IV, cuya devoción en la Edad Media contribuyó a que el nombre se transformara en apellido familiar.
El apellido también procede de la localidad italiana de Gallicano, un municipio situado en la provincia de Lucca (región de Toscana), o de Gallicano nel Lazio (en la provincia de Roma). Los naturales de estas tierras o quienes poseían feudos en ellas adoptaron el topónimo como apellido tras sus desplazamientos por los reinos cristianos mediterráneos.
Las casas más antiguas pertenecieron a la nobleza del Lacio y de la Toscana, donde miembros de la familia ejercieron altas dignidades eclesiásticas, militares y civiles.
La presencia del apellido en la Península Ibérica está documentada desde la Baja Edad Media y la Edad Moderna, introducido por caballeros, comerciantes o funcionarios de origen italiano asentados en las principales plazas comerciales y cortes del Reino de Valencia, Cataluña y el Reino de Nápoles (entonces bajo soberanía aragonesa). Para ejercer cargos públicos o gozar de exenciones, diversas ramas hubieron de certificar su limpieza de sangre e hidalguía.
Armas

En campo de plata, un menguante de azur. Bordura de oro con cuatro aspas de gules.


