Gamero
El apellido Gamero es un apellido castellano de origen profesional y toponímico, con una antigüedad documentada que se remonta a la Baja Edad Media y una notable difusión en las regiones del centro y sur de la península ibérica.
La teoría lingüística principal y más unánime señala que Gamero deriva del vocablo castellano gamo (el mamífero cérvido). Originalmente, se aplicaba como un nombre de oficio o apodo para designar al "guarda de gamos", al "cazador de gamos" o a la persona encargada de la gestión de los gameros o cotos comunales y reales donde se criaban estos animales para la caza menor y mayor.
En menor medida, en algunas zonas de Extremadura y Andalucía, el apellido pudo consolidarse a partir de microtopónimos locales (villas, dehesas o arroyos denominados "El Gamero" o "Los Gameros"), lugares caracterizados históricamente por la abundancia de estos cérvidos o por la presencia de plantas del género Gamarza (asfódelos).
Los solares más antiguos de este apellido se sitúan en la Archidiócesis de Toledo y en la provincia de Ciudad Real (Castilla-La Nueva). Desde estas tierras manchegas, las ramas del linaje participaron activamente en las campañas de la Reconquista hacia el sur peninsular.
El apellido echó raíces muy profundas en las provincias de Sevilla, Córdoba y Badajoz. En el siglo XV, caballeros de este apellido ya figuraban como veinticuatros (regidores), alcaldes y hombres de armas en villas sevillanas y cordobesas, destacando la rama de los Gamero Cívico en Écija (Sevilla).
Miembros de las distintas casas Gamero probaron repetidamente su hidalguía y limpieza de sangre ante la Real Chancillería de Granada y la Real Chancillería de Valladolid para el ingreso en órdenes militares y el desempeño de cargos en el Santo Oficio de la Inquisición.
Armas

En campo de plata, tres espigas, de sinople, mal ordenadas.

Otros: En campo de gules, dos ollas de cobre con asas. Bordura de azur con seis flores de lis.


