Garcez, Garcés
El apellido Garcés es un apellido de origen patronímico con una profunda y noble trayectoria en la historia de España, especialmente vinculada a los orígenes de los reinos de Navarra y Aragón.
Al ser un apellido patronímico, su significado original es "hijo o descendiente de García".
A diferencia de otros patronímicos que surgieron exclusivamente entre las clases populares, el apellido Garcés estuvo ligado a la alta nobleza y a la realeza pirenaica desde los albores de la Reconquista.
Figuras históricas cruciales llevaron este patronímico, como el rey Íñigo Garcés o Sancho Garcés I (rey de Pamplona en el siglo X).
Las casas solares más antiguas e infanzonas del apellido se documentan en los valles de Navarra y en el Alto Aragón (Huesca y Zaragoza). A medida que los caballeros aragoneses avanzaban hacia el sur, fundaron nuevas casas solares en el Reino de Valencia, el Bajo Aragón y Murcia.
Cita Mosén Jaime Febrer, en sus “Trovas” que el caballero Alfonso Garcés, descendiente de Fortún o Fortuny Garcés, Conde de Aragón, que pasó desde su señorío a la conquista de Valencia y quedó heredado por el Rey don Jaime I de Aragón, en premio a los servicios que le presto, en el lugar de Mascarell, de la provincia de Castellón.
Los Garcés demostraron su condición de infanzones e hidalgos en centenares de ocasiones ante la Real Audiencia de Aragón y las Reales Chancillerías de Valladolid y Granada. Una de sus ramas más célebres adoptó el apellido compuesto Garcés de Marcilla (muy vinculado a la famosa historia de los Amantes de Teruel).
Armas
Las primitivas de Garcés, o al menos las que aparecen con mayor antigüedad, son estas: En campo de plata, tres fajas de gules.
Estas traía, según testimonio de Mosén Jaime Febrer, el caballero Alfonso Garcés, descendiente de Fortún o Fortuny Garcés, Conde de Aragón, que pasó desde su señorío a la conquista de Valencia y quedó heredado por el Rey don Jaime I de Aragón, en premio a los servicios que le presto, en el lugar de Mascarell, de la provincia de Castellón.
Las mismas armas ostentó la casa solar de Garcés, que desde remota antigüedad existió en Agreda (Soria), y de la que se derivaron otras en Aragón, Navarra y La Rioja.
Igual escudo usaron los Garcés de Barbastro (Huesca), como originarios que eran de la casa de Agreda.
Ese mismo blasón, por haberse hallado algunos caballeros Garcés en la toma de Baeza, fue acrecentado con una bordura de gules cargada de ocho sotueres de oro. Así lo trajeron algunas familias Garcés en las citadas regiones, principalmente en Soria y Navarra.
Dichas armas están esculpidas en mármol en la parroquial de La Concepción y en el sepulcro de la Casa de Campo en el cementerio de Santa Cruz de Tenerife.
Los Garcés de Murcia tienen el escudo anteriormente descrito, pero sin la segunda bordura.
La casa de Garcés de la villa de Puértolas (Huesca), ostentaba distinto blasón del que campea en todos los escudos que llevamos referidos, pues sus armas eran estas: En campo de azur, una garza de plata volante, y en el jefe siete estrellas del mismo metal, puestas en dos fajas.
La rama de Garcés, que tuvo su asiento en Ejea de los Caballeros (Zaragoza), y otras que radicaron en Vizcaya y Navarra, pintaban también la garza en su escudo de armas, que era cuartelado en cruz en esta forma: 1º y 4º, de azur, con la garza volante de plata, y detrás de su cabeza una estrella de oro de ocho puntas, y 2º y 3º, de plata, con un lobo andante de sable.
El campo de estos dos últimos cuarteles lo pintan algunos, en Navarra, de gules.
Algunos de esta familia traen sobrepuesto un escusón de oro con una banda de gules por su enlace con los de la Casta.
Miguel de Salazar dice que eran originarios de las montañas de Sobrarbe los Garcés que pintan su escudo de azur con la garza de oro.
Los de Aragón, según el Conde de Doña Marina, traen: En campo de azur, una garza de plata.
Los radicados en Ejea de los Caballeros (Zaragoza), pasados a Ecuador, según Vicente de Cadenas, traen: En campo de azur, una garza, de oro, acompañada de dos calderas, de plata.
Los de Castilla, según Vicente de Cadenas, usan el anterior escudo.
Otros traen los cuarteles segundo y tercero en campo de plata y las estrellas de gules.
Gregorio García Ciprés señala que la torre es un castillo.
Otros: En campo de azur, una flor de lis de oro.
En la iglesia conventual de San Francisco, de Molina de Aragón, constan las armas de Garcés de Marcilla: Escudo cortado: 1º, en campo de azur, una cruz siniestrada de oro, y 2º, en campo de oro, tres fajas de gules.
Otros: Escudo cuartelado: 1º y 4º, de azur, garza de plata, y 2º y 3º, de gules, cabrio, de oro.
Los de Barbastro, descendientes de Garci Iñigues usan: En plata, tres bandas, de gules.
Otros: En oro, tres fajas, de gules. Bordura de gules, con ocho aspas, de oro.
Pedro Garcés de Aguilar, que siguió al Señor Rey Don Jaime el Conquistador, traía: De oro, un águila de su color, ojo y patas de gules, que sostiene con el pico una lanza de gules, con el hierro de plata (sic).
Otros: En campo de azur, sobre una cruceta de plata, una garza de sable superada de tres estrellas de plata.
Los de Pamplona, según el "Nobiliario del Reino de Navarra", traen: Escudo cuartelado: 1º y 4º, en campo de azur, una garza de plata, y 2º y 3º, en campo de gules, un lobo andante de oro.
Los apellidados Garcés de Aragón, originarios de Navarra, según Juan Carlos de Guerra, traen las anteriores armas.
Otros traen el segundo cuartel, el campo de plata y el lobo de sable.
Otros de Navarra, según Diego Ramírez de Avalos de la Piscina y Juan Francisco de Hita, traen: Escudo cuartelado: 1º y 4º, en campo de azur, una garza de plata, y 2º y 3º, en campo de gules, una cabra de oro.
Otros de Castilla, según Vicente de Cadenas, traen: Escudo fajado de seis piezas, tres de gules y tres de oro.
Pedro Lezcano señalaba, como propio también de una familia Garcés, este escudo: En campo de oro, una banda de sinople, acompañada de cinco flores de lis de azur, tres en lo alto y dos en lo bajo.
Otros, según Gregorio García Ciprés, traen: En campo de azur, una garza de su color sobre el lomo de un lagarto de su color y siete estrellas encima, colocadas cuatro y tres.
Los de Chile, según Vicente de Cadenas, traen: En campo de oro, un jabalí, de sable, al que atacan tres lebreles en su color.


