Garibay

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El apellido Garibay (que en antiguos documentos eclesiásticos y notariales convive a veces con la grafía arcaica Garibai) es uno de los linajes más célebres, antiguos y de mayor arraigo histórico en la Cornisa Cantábrica. Se trata de un apellido de naturaleza estrictamente toponímica (nacido a partir del nombre de un lugar) que cuenta con su cuna y solar original en el País Vasco (España), plenamente vinculado a la nobleza de sangre foral y a las legendarias luchas banderizas de la Baja Edad Media.

Procede del antiguo lugar, caserío y término de Garibai, situado históricamente en la jurisdicción de la nobilísima e insigne villa de Mondragón (Arrasate), en la provincia de Guipúzcoa (País Vasco).

Al igual que la práctica totalidad de las casas hidalgas de Guipúzcoa y Vizcaya, nació de forma locativa. Los caballeros originarios y señores de dicha heredad adoptaron el nombre de su propiedad como apellido familiar hereditario para certificar su procedencia legítima y el señorío sobre el solar.

La casa-torre principal de los Garibay en Mondragón gozaba de la condición de Solar de Parientes Mayores, perteneciendo históricamente al bando de los Oñacinos durante las cruentas Guerras de Bandos que sacudieron el País Vasco en los siglos XIV y XV.

Esteban de Garibay (1533–1599) es la figura cumbre del linaje. Nacido en el solar de Mondragón, fue un insigne historiador, genealogista y cronista de Felipe II. Su monumental obra “Compendio Historial de las Crónicas y Universal Historia de todos los Reinos de España” sentó las bases de la historiografía moderna española y elevó el prestigio civil y cultural del apellido a las más altas esferas de la Corte.

Para poder ejercer cargos públicos reservados al estamento noble, ingresar en las órdenes de caballería (Santiago, Calatrava, Alcántara) u oficiales del ejército real, miembros documentados de este linaje ganaron multitud de expedientes de hidalguía, nobleza y limpieza de sangre ante la Real Chancillería de Valladolid y los corregimientos de Guipúzcoa, certificando que eran hijosdalgos notorios de sangre con exención total de pagar impuestos ordinarios.


Armas

Escudo de armas

La casa de Oñate: De oro, con un ciervo de su color andante en un trigal de sinople con espigas de oro, sumado de un águila de sable que clava las garras en sus ancas y le pica en el lomo. El ciervo tiene vuelta la cabeza hacia el águila.

Escudo de armas

Juan Carlos de Guerra da también como propio de la casa de Oñate, este otro escudo que modifica los esmaltes del anterior: De gules, con un ciervo de oro con la cabeza vuelta hacia atrás, andante sobre un trigal de sinople, y un águila volante, también de oro, con las garras en las ancas del ciervo y picándole en el lomo.

Escudo de armas

El historiador Esteban de Garibay añadió nuevos trofeos a estas armas, para simbolizar los trabajos que le costó la formación de su «Compendio Historial», y así dividió el escudo en cuatro cuarteles: 1º y 4º, las anteriores armas, y 2º y 3º, de oro, con tres bandas de azur cargadas de siete coronas de oro.

Escudo de armas

Otra casa de la villa de Mondragón, ostentó: Escudo cuartelado: 1º y 4º, de gules, con el ciervo de oro en el trigal de sinople, sumado del águila de oro y con la cabeza vuelta hacia ella; 2º, de plata, con un brazo moviente del flanco siniestro, con armadura de sable y una espada en la mano, y 3º, de gules, con una bandera de plata.

Escudo de armas

También usó esta misma casa: De oro, con un trigal de sinople con espigas de oro, cercado de estacas y mimbres entretejidos; en el trigal un venado con una cruz en los cuernos y sumado del águila que se ceba en sus ancas, saliendo sangre en las heridas.

Escudo de armas

Otros En gules, un aspa, de oro, resaltada de una espada, de plata.