Grañén

Versión de impresión

El apellido Grañén (frecuentemente documentado en su entorno de origen bajo la grafía Grañén o su forma aragonesa histórica Grañén) es un linaje toponímico de gran antigüedad y rancia hidalguía, profundamente vinculado a la historia medieval del Reino de Aragón y a los procesos de expansión de la reconquista peninsular.

Como apellido, nació en la Baja Edad Media (siglos XII y XIII) para identificar a aquellos caballeros e infanzones que eran naturales de dicha villa o señores de su castillo, transformándolo en su apellido familiar hereditario tras desplazarse a otras comarcas o reinos de la Corona de Aragón ("el de Grañén").

La villa de Grañén fue ganada a los sarracenos a finales del siglo XI por el rey Pedro I de Aragón. Los caballeros que custodiaron la plaza adoptaron el topónimo como muestra de señorío y distinción.

A lo largo de los siglos, miembros de las distintas casas Grañén litigaron y probaron su condición de infanzones (nobles de sangre de la corona aragonesa) ante la Real Audiencia de Aragón. Se documentan solares infanzones de este nombre con gran arraigo en la propia ciudad de Zaragoza, en Huesca y en la villa de Tauste (Zaragoza).

Siguiendo las huestes reales, ramas de este apellido pasaron al Reino de Valencia y a Cataluña, donde en ocasiones el apellido adaptó su grafía a la fonética local como Granyén o Granena.

En la historia de la cultura peninsular, destaca de manera excepcional el célebre pintor gótico Blasco de Grañén (fallecido en 1459), pintor de corte del rey Juan II de Aragón y uno de los máximos exponentes del estilo gótico internacional en la Corona de Aragón, autor de numerosos retablos en Zaragoza, Tarazona y Huesca.


Armas

Escudo de armas

En campo de plata, una esquila, de sable.