Hinojosa
El apellido Hinojosa (escrito indistintamente en la Edad Media como Hynojosa, Ynojosa o De la Hinojosa) es un apellido de origen toponímico de una antigüedad monumental, máxima hidalguía y una extraordinaria difusión en el ámbito hispánico. Se trata de uno de los linajes más insignes de la hidalguía castellana, cuyas raíces medievales se localizan en la submeseta norte, desde donde se irradió con una fuerza colosal hacia Andalucía y Extremadura durante las fases centrales de la Reconquista, convirtiéndose en una de las casas señoriales más influyentes del sur peninsular.
Las crónicas heráldicas sitúan los solares e infanzonías más antiguos en la provincia de Soria (enclaves históricos como Hinojosa del Campo), Burgos e Hinojosa de Duero (en la frontera de Salamanca). De estas casas fuertes del norte procedían los caballeros que formaron parte de las huestes de los reyes castellanos en su avance hacia el sur.
La rama que alcanzó las mayores cotas de poder y riquezas fue la que participó en la repoblación de las tierras del Guadalquivir a partir del siglo XIII. Se asentaron con enorme fuerza en la provincia de Córdoba (donde fundaron la villa de Hinojosa del Duque y controlaron los alfoces de la serranía) y en la provincia de Jaén (Andújar y Martos). Miembros de la casa de Hinojosa desempeñaron funciones de alcaides de fortalezas, regidores perpetuos, veinticuatros de Córdoba y caballeros de las órdenes de Santiago y Calatrava.
Al extenderse por toda la península, los miembros de las distintas ramas de la familia Hinojosa demostraron y defendieron su nobleza de sangre y su exención total de pechos (impuestos comunes) litigando solemnemente en decenas de ocasiones ante la Sala de los Hijosdalgo de la Real Chancillería de Granada y de la Real Chancillería de Valladolid.
Armas

Los de las Montañas de Burgos: En campo de gules, tres matas de hinojos, de sinople.

Los de la Merindad de Trasmiera: En campo de plata, una mata de hinojos de sinople, sobre agua, y dos borduras: la primera, de oro con cuatro leones de púrpura, rampantes, y la segunda, que es la interior, de plata, con esta leyenda en letras de sable: "Tárdase el Cid".

Los de Jerez de la Frontera usan: En azur, una flor de lis de plata, rodeada de cuatro leones rampantes, puestos uno arriba, otro abajo y otros a los flancos de la flor de lis.

Otros: En campo de plata, una mata de hinojos, de sinople, sobre ondas de agua de azur y plata. Bordura de plata, con esta leyenda en letra de sable: "Tárdase el Cid".

Otros, a los que algunos tratadistas consideran descendientes de Egas Muñiz: En campo de plata, tres fajas de sable.

Otros: En campo de oro, una mata de hinojo de sinople, y bordura de gules, con ocho sotueres de oro.

Otros: En campo de plata, un castillo, de púrpura.

Otros, según Diego de Cervellón: En campo de azur, una flor de lis de oro, y bordura de este metal con los cuatro leones de su color.


