Hoces
El apellido Hoces (frecuentemente registrado en la Edad Media y la Edad Moderna como De Hoces u Oces) es un apellido toponímico de una antigüedad monumental, máxima hidalguía y un extraordinario prestigio histórico en la Corona de Castilla. Se trata de uno de los linajes más señeros y preclaros de la alta nobleza andaluza y castellana, cuyas cepas y solares más antiguos se localizan en la submeseta norte, desde donde sus caballeros pasaron al Reino de Córdoba en el siglo XIII, llegando a ostentar con el tiempo el título de Condes de Hornachuelos y la Grandeza de España.
Las crónicas heráldicas sitúan las raíces primitivas del linaje en las montañas de Burgos (zona de las Merindades). De allí procedían los caballeros que formaron parte de las huestes del rey Fernando III el Santo en las campañas de reconquista del Valle del Guadalquivir. Tras la toma de Córdoba en el año 1236, el rey premió a los hermanos Pedro y Blasco de Hoces con un generoso repartimiento de tierras y heredades, quedando el apellido indisolublemente ligado a la historia de la nobleza cordobesa.
Los Hoces se convirtieron en una de las veinticuatro familias nobles que gobernaron el cabildo de Córdoba (veinticuatros). En el siglo XVII, el rey Felipe IV concedió a esta ilustre casa el título de Conde de Hornachuelos, un linaje que acumuló señoríos, palacios y mayorazgos, y que posteriormente alcanzó la distinción de Grandes de España.
Para salvaguardar sus valiosos privilegios locales y su exención total de pagar impuestos comunes al abrir nuevas líneas familiares en otras provincias, los miembros de las diversas ramas de la familia Hoces defendieron su nobleza de sangre litigando solemnemente ante la Sala de los Hijosdalgo de la Real Chancillería de Granada.
Armas

En campo de gules, cinco hoces de plata, puestas en sotuer.

Algunos pintan el mango de las hoces, de oro.

Otros ponen esas piezas en campo de azur.

Los Condes y Duques de Hornachuelos, acrecentaron el escudo con una bordura de azur, con ocho sotueres de oro.

En el Convento de San Pablo el Real, de Córdoba, constan: En campo de azur, cinco hoces de plata con los cabos de oro.

Los originarios de Ibieca (Huesca) y radicados en Valencia, Córdoba y Madrid, según Vicente de Cadenas, usan: En campo de azur, cinco hoces, de plata, encabadas de oro y puestas en aspa. Bordura de azur con ocho aspas, de oro.

Otros: En campo de azur, dos águilas, de sable, puestas en palo.


