Labrador
El apellido Labrador es un emblemático linaje de oficio y condición social con un arraigo extraordinariamente amplio por toda la Península Ibérica. Posee una presencia histórica muy destacada en las dos Castillas, Extremadura, Andalucía y Aragón.
Al tratarse de un apellido panhispánico de origen ocupacional, surgieron múltiples casas solariegas no emparentadas entre sí. Los solares más antiguos se documentan en la Montaña de Santander (Cantabria), Palencia, Valladolid, Toledo y la Comunidad de Villa y Tierra de Segovia.
Durante los siglos XIII al XV, caballeros y repobladores con el apellido Labrador participaron activamente en la Reconquista de Andalucía y Extremadura, estableciéndose en provincias como Badajoz, Sevilla, Córdoba y Jaén.
Miembros de las distintas familias Labrador probaron abundantemente su nobleza e hidalguía de sangre ante la Real Chancillería de Valladolid y la Real Chancillería de Granada, así asumiendo cargos en la Santa Inquisición y en la Orden de Santiago.
Armas
Los castellanos usan: Escudo cuartelado: 1º, en campo de plata, un árbol de sinople; 2º, en campo de azur, una hoz, encabada de oro y la cuchilla de plata; 3º, en campo de oro, cinco panelas, de gules, puestas en aspa, y 4º, en campo de oro, tres bandas de sinople.
Otros: En cuartel: 1º, en campo de plata, un árbol, de sinople; 2º en campo de azur, una hoz de segar, la cuchilla de plata y el mango de oro; 3º, cinco panelas, de gules. Y 4º, en campo de oro, tres bandas de sinople.
Los radicados en León: En campo de sinople, un arado, de oro, cantonado de cuatro espigas del mismo metal.
Otros: en campo de plata, tres encinas, de sinople, arrancadas y puestas en faja.
Los radicados en Madrid: En campo de sinople, un hombre, labrando con una junta de mulas, de su color.


