Leal
El apellido Leal constituye un soberbio exponente dentro de tu catálogo de los llamados apellidos de cualidad moral o históricos de designación regia. A diferencia de los toponímicos o patronímicos, este linaje clasifica formalmente como un sobrenombre nobiliario fijado por merced institucional, estrechamente vinculado al estamento militar y a las concesiones de hidalguía por servicios prestados a las Coronas de Castilla, León y Portugal durante la Baja Edad Media.
Las crónicas sitúan solares muy antiguos en el norte de Burgos (asociados a la defensa militar de los accesos a la Meseta) y en el Reino de Galicia, desde donde se expandieron hacia el Reino de León (Salamanca y Zamora).
Debido a las encarnizadas guerras fronterizas entre Castilla y Portugal en los siglos XIV y XV, el apellido floreció con enorme fuerza en Extremadura (Olivenza, Jerez de los Caballeros, Mérida). Muchas de estas familias entroncaron directamente con los Leal del reino luso, donde el apellido gozaba de idéntica consideración noble.
Miembros de este linaje constan en las crónicas de los reyes Alfonso XI y Pedro I de Castilla recibiendo heredamientos y exenciones fiscales específicas debido a su auxilio armado en batallas como la del Salado (1340) o en la defensa de alcázares fronterizos.
Durante los siglos XVI al XVIII, portadores del apellido Leal procedentes de toda la mitad norte y occidental de la Península acudieron ante la Sala de los Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid y de la de Granada para litigar por sus cartas ejecutorias de nobleza. Estos procesos eran vitales para corroborar su condición de hijosdalgo notorios de sangre, protegiendo sus haciendas del pago de pechos comunes.
Armas
Los de Galicia traen: De gules. Bordura de plata con tres flores de lis, de azur.
Oxeo-Cadaval indica que los de Galicia traen las armas de los Vivero: En campo de plata, tres rocas sobre ondas de azur y plata, con sendas matas de ortigas, de sinople, y un triángulo de azur que baja de los ángulos superiores del escudo hasta la ortiga del centro, cargado de un león rampante de oro.
Los originarios de Villagarcía de Campos (Valladolid), radicados en Madrid, usan: En campo de plata, dos árboles arrancados, de sinople, puestos en faja y sumado cada uno de una venera, de oro.
Los radicados en Villagarcía de Campos usan: En campo de oro, una cruz, fijada, de gules.
Los radicados en Castilla, establecidos en Salamanca, según Vicente de Cadenas, usan: En campo de oro, una cabeza de doncella, de su color.
Otros: En plata, un roble, de sinople, acompañado de una venera de oro, a su diestra.


