Liso
El apellido Liso es un linaje noble, de notable antigüedad y con una naturaleza dual muy interesante: por un lado, cuenta con un origen patronímico/antropónimo en el norte de la península ibérica y, por otro, se consolidó como una variante y evolución geográfica de linajes de origen toponímico. La teoría más extendida entre los cronistas del norte vincula el apellido a una evolución o apócope de nombres propios medievales o linajes originarios de las zonas pirenaicas. En el contexto aragonés, el término está íntimamente ligado al histórico Monasterio de San Adrián de Sasabe y a la zona de la Jacetania, donde existieron parajes y términos denominados Liso o El Liso (como la célebre ermita de la Virgen de Liso, en Fuencalderas, Zaragoza). El apellido nació para identificar a los caballeros e infanzones que procedían o tenían el control sobre dichos solares forestales y religiosos. Su historia se encuentra estrechamente vinculada a la hidalguía de la Corona de Aragón y del Reino de Navarra.
Los registros históricos y los censos de infanzones del Reino de Aragón constatan la presencia de familias Liso con casales de importancia en las provincias de Zaragoza (en las Cinco Villas) y de Huesca desde los siglos XIV y XV. Sus miembros probaron repetidamente su hidalguía ante la Real Audiencia de Aragón para gozar de los privilegios correspondientes a la nobleza de sangre y estar exentos de tributos reales.
Coincidiendo con los movimientos de población internos de la Corona de Aragón, el apellido descendió hacia tierras levantinas. Al entrar en el área lingüística catalano-valenciana, el apellido a menudo adoptó la grafía palatizada Llisó o Lliso, consolidándose allí con fuerza propia, mientras que la forma original Liso se mantuvo fiel a la fonética castellana y aragonesca.
Armas

Escudo jironado de plata y sable.


