Llosa
El apellido Llosa (que históricamente puede aparecer documentado con las grafías Lloza, Llosa o la forma castellanizada La Llosa) es un antiquísimo y noble linaje de origen toponímico que goza de un rancio abolengo en el ámbito hispánico. Sus raíces medievales más profundas se localizan en el norte de la península ibérica, concretamente en el Principado de Asturias y el Reino de León, desde donde se expandió con un relieve monumental hacia el Nuevo Mundo.
El apellido procede directamente del sustantivo asturllonés y gallego-portugués llosa (derivado del latín medieval clausa, que significa "cerrada" o "recinto cerrado"). Como apellido toponímico, adoptó el nombre de aquellas parroquias, caseríos o términos denominados La Llosa (frecuentes en la geografía asturiana y cántabra). Sirvió originalmente para designar a los caballeros e hidalgos que eran señores naturales de dichos predios o que procedían de ellos.
Las crónicas de armas y los nobiliarios clásicos coinciden en situar las casas solariegas más antiguas y preclaras de este linaje en el Principado de Asturias, con focos de gran solera en los concejos de Llanes, Gijón y Carreño.
Los miembros de la casa de Llosa pertenecieron desde tiempos inmemoriales al estamento de los hidalgos de sangre. Desde sus torres cantábricas, caballeros de esta estirpe se unieron a las campañas de la Reconquista, fundando nuevas líneas familiares en León y en la Meseta Central.
Decenas de individuos de este apellido acudieron ante la Real Chancillería de Valladolid para pleitear y certificar su nobleza de sangre. Estos expedientes custodiaban minuciosos árboles genealógicos que garantizaban sus privilegios fiscales y les permitían acceder a los cargos del estado noble.
Armas

Los del valle de Trucíos, según Juan Carlos de Guerra, usan: En campo de oro, una losa de piedra, en forma de losanje, cantonada de cuatro armiños de sable.

Otros: En campo de gules, una torre, de oro y a su diestra tres guerrero, de plata.


