Luengo
El apellido Luengo es un apellido de notable antigüedad y nobleza en la península ibérica. Sus raíces históricas y geográficas se encuentran estrechamente vinculadas a la zona norte y centro, principalmente en Asturias, Cantabria y Castilla, desde donde se expandió con fuerza hacia Extremadura, Andalucía y, posteriormente, el continente americano.
El apellido cuenta con un origen principalmente calificativo o descriptivo (antropónimo derivado de un apodo o característica física), aunque con fuertes tintes toponímicos por las casas solares que fundó.
Deriva directamente del adjetivo castellano antiguo luengo (procedente del latín longus), que significa "largo" o "alto". En la Edad Media, se aplicaba de forma afectuosa o descriptiva al progenitor de la familia que destacaba por su gran estatura o corpulencia, o bien para hacer referencia al "hijo del largo". Con el tiempo, el apodo se fosilizó y se convirtió en un apellido hereditario estable.
En documentos medievales y archivos parroquiales antiguos, es posible encontrarlo grafiado como Longo (por influencia gallega o de la evolución directa del latín) o Luengos (variante pluralizada muy común en la provincia de León). Todas ellas comparten el mismo tronco familiar y significado.
Las crónicas genealógicas más antiguas sitúan sus focos de origen en las montañas de Asturias y en la merindad de Trasmiera (Cantabria). Desde estos enclaves septentrionales, caballeros de este nombre descendieron con las huestes reales hacia la cuenca del Duero y la meseta castellana durante las primeras etapas de la Reconquista.
Los Luengo pertenecieron al estamento de la nobleza de sangre e hidalguía, desempeñando cargos de relevancia en la milicia, la Iglesia y la administración de la Corona de Castilla.
Miembros de las distintas casas de este apellido litigaron y ganaron el reconocimiento de su condición de hidalgos en repetidas ocasiones ante la Real Chancillería de Valladolid (para las ramas asentadas en el norte y centro peninsular) y ante la Real Chancillería de Granada (para aquellas que bajaron hacia el sur).
Caballeros de este linaje probaron su nobleza y limpieza de sangre para ingresar en las órdenes de Santiago, Calatrava, Carlos III y en el Santo Oficio de la Inquisición.
Con el paso de los siglos, el apellido cobró un protagonismo heráldico y demográfico excepcional en las provincias de Zamora, Salamanca y León, donde se documentan importantes casas solariegas y piedras armeras en palacios e iglesias.
El apellido cruzó tempranamente el Atlántico a partir del siglo XVI, registrándose la llegada de conquistadores y funcionarios reales con el apellido Luengo a México, Colombia, Venezuela y Argentina, donde sus descendientes formaron ramas de notable arraigo.
Armas

En campo de oro, un árbol de sinople, frutado de oro y con un lobo alzado a su copa.


