Manrique
El apellido Manrique es uno de los linajes nobles, patronímicos y de más alta dignidad de la historia de España. Considerados como miembros de la primera nobleza castellana, los Manrique formaron parte de los selectos "Ricoshombres de Castilla" y, posteriormente, ostentaron la condición de Grandes de España.
Desde el punto de vista lingüístico, Manrique es un apellido patronímico derivado del nombre propio medieval Manrique (o Manriquez), introducido en la península ibérica a través de las corrientes germánicas.
El linaje de los Manrique no surgió de la baja hidalguía, sino que es una rama directa de una de las dinastías más poderosas de la Edad Media peninsular: la Casa de Lara.
El tronco específico del apellido se fija con el magnate castellano Rodrigo Manrique de Lara (fallecido hacia 1156), primer señor de Amusco. Era hijo de Manrique Pérez de Lara (Señor de Molina y Regente de Castilla). Don Rodrigo comenzó a utilizar el nombre de su padre como apellido fijado para diferenciar su rama del tronco principal de los Lara. La casa solariega primitiva de los Manrique se estableció en la comarca de Tierra de Campos, principalmente en torno a la villa de Amusco (Palencia), desde donde extendieron sus dominios señoriales por toda la cuenca del Duero.
Durante la Baja Edad Media y el Renacimiento, la Casa de Manrique se dividió en numerosas ramas menores que acumularon algunos de los títulos más importantes de la Corona de Castilla (como los Manrique de Lara, duques de Nájera, marqueses de Aguilar de Campoo o condes de Paredes de Nava). Fueron piezas clave en las guerras civiles castellanas, en la guerra de Granada y en la posterior unificación de los Reyes Católicos. Desempeñaron de forma casi hereditaria el cargo de Maestres de la Orden de Santiago.
El linaje dio a la historia de la literatura universal a una de sus figuras más preclaras: Jorge Manrique (1440-1479), poeta y guerrero, autor de las inmortales Coplas a la muerte de su padre (dedicadas a su progenitor, el Maestre Rodrigo Manrique).
En el siglo XVI, miembros de las distintas ramas Manrique pasaron al Nuevo Mundo como virreyes, gobernadores y altos prelados de la Iglesia, dejando una profunda huella en la administración colonial de México, Perú y la Nueva Granada (Colombia).
Armas

En campo de gules, dos calderas jaqueladas, de oro y sable, puestas en palo, con cuatro cabezas de sierpe saliendo de cada lado de las asas; dos hacia dentro y dos hacia fuera. Lema: "Nos non venimos de reyes, que reyes vienen de nos".

Después añadieron una bordura componada de Castilla y León.

Otros, según Bernardo de Estrada y Nava, usan: En campo de gules, dos calderas de oro, puestas en palo, con dieciséis bocas de sierpe, cuatro en cada lado del asa por la parte afuera y cuatro por la de dentro.

Otros, según Bernardo de Estrada y Nava, traen: Escudo cuartelado: 1º y 4º, en campo de gules, un castillo de oro, y 2º y 3º, en campo de plata, una águila de sable.

Otros, según Bernardo de Estrada y Nava, usan: Escudo lleno de castillos y leones.

Los de Toba de Valdivielso (Burgos) usan: En campo de gules, un castillo de tres torres, dos leones de su color y un árbol al pie.

Los de Tarazona (Zaragoza) usan: En campo de plata, dos lobos andantes, uno sobre el otro. Bordura de gules con ocho cruces de San Andrés de oro.

Otros: Escudo cuartelado: 1º, en campo de gules, un castillo de oro, aclarado de azur; 2º, en campo de plata, un águila de sable coronada de oro; 3º, en campo de plata, un león rampante de gules, y 4º, en campo de gules, dos calderas jaqueladas de oro y sable. Bordura de plata con ocho armiños de sable, tres en jefe, dos en los flancos y tres en punta.

Otros: En campo de plata, un jabalí, de sable, corriendo, herido y sangrante. Bordura de gules, con cuatro calderas de oro.

Otros: En campo de azur, dos flores de lis, de oro, puestas en aspa.

Otros: Tres olas de río. Bordura con ocho calderas.


