Naranjo
El apellido Naranjo es un apellido de origen toponímico y descriptivo con una amplísima difusión en todo el mundo hispánico. A diferencia de los apellidos vinculados a la cornisa cantábrica, este linaje tiene una raíz profundamente ligada a la geografía del centro y sur de la península ibérica.
El apellido proviene directamente del sustantivo castellano naranjo (el árbol que produce las naranjas).
Se asignaba a personas originarias de alguna de las múltiples localidades o aldeas llamadas "El Naranjo" (presentes en provincias como Córdoba, Sevilla, Ciudad Real o Cáceres).
Se utilizaba como un indicador de residencia. Los primeros portadores eran individuos cuya casa, finca o huerto estaba situado junto a un naranjo llamativo o singular, un árbol que en la época medieval andalusí y cristiana era muy valorado tanto por su fruto como por su valor ornamental.
Numerosos miembros de las familias Naranjo probaron su hidalguía y limpieza de sangre ante la Real Chancillería de Granada y la Real Chancillería de Valladolid para ingresar en órdenes militares o ejercer cargos públicos exentos de pechos (impuestos).
El apellido fue sumamente relevante en la colonización de las Islas Canarias (especialmente en Gran Canaria y Tenerife). Desde allí, y junto a las corrientes migratorias andaluzas y castellanas, el apellido cruzó al continente americano en el siglo XVI, estableciendo linajes muy importantes en países como México, Colombia, Costa Rica, Cuba, Venezuela y Chile.
Armas
Las casas de Asturias traían: En campo de oro, un árbol de sinople, frutado de oro, y un leopardo de su color natural pasante al pie del tronco.
Los de Castilla y León, según Diego de Soto y Aguilar, usan: En campo de oro, un naranjo, de sinople, frutado de gules y empinados al tronco, dos leones, de su color.
Los radicados en Alicante, según Vicente de Cadenas, usan: Escudo cortado: 1º, en campo de sinople, un mazo de guerra, de sable (sic), y 2º, en campo de gules, tres espinas, de oro, puestas en faja.
La de Laredo: En campo de azur, un naranjo de su color natural, y un lebrel de plata al pie de su tronco y atado a éste con una cadena de oro.
Otros: En campo de azur, una sirena, de oro, con espejo de oro en la mano derecha y un peine del mismo metal en la izquierda, sobre ondas de agua de plata y azur (sic).


