Navacerrada
El apellido Navacerrada es un linaje noble de origen toponímico con una cuna geográfica e histórica perfectamente definida en el corazón de la península ibérica, concretamente en la Sierra de Guadarrama, en el límite histórico entre la Comunidad de Madrid y la provincia de Segovia (Castilla y León). Se trata de un apellido de una frecuencia moderada-baja, con un perfil identitario profundamente ligado a la hidalguía castellana de montaña.
Procede directamente de la villa y municipio de Navacerrada, situado en el valle de la Barranca, en la vertiente madrileña de la Sierra de Guadarrama.
Nació en la Baja Edad Media (siglos XIV y XV), en la época en la que el Concejo de Segovia y el de Madrid disputaban los pastos y bosques de la sierra (el famoso Real de Manzanares). Los caballeros, monteros o ganaderos que se asentaron en este paraje adoptaron el nombre de la localidad como su apellido familiar ("de Navacerrada").
Debido a su conocimiento de los pasos de montaña y la caza, miembros de este linaje sirvieron históricamente como monteros e intermediarios reales en la Sierra de Guadarrama, un área frecuentada por los Reyes de Castilla para el descanso y la estrategia militar.
Al expandirse hacia las llanuras de la Meseta Sur y la Mancha, los miembros de la familia Navacerrada defendieron con celo su condición jurídica de hijosdalgo (nobles de linaje menor). Para evitar el pago de impuestos reales y asegurar sus privilegios, ganaron diversos pleitos de hidalguía y limpieza de sangre ante la Sala de los Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid y la Real Chancillería de Granada.
Armas
Las primitivas de este apellido eran: En campo de oro, un roble de sinople.
Otros: En campo de oro, cinco roeles, de gules, puestos en aspa.


