Ocaña
El apellido Ocaña es un apellido toponímico de origen castellano. Tomó su nombre directamente de la histórica villa de Ocaña, situada en la provincia de Toledo (Castilla-La Mancha).
Como es habitual en los apellidos toponímicos, el linaje se originó a partir de individuos que eran naturales de dicha villa y que, al establecerse en otras localidades o regiones durante la Reconquista y las posteriores repoblaciones, fueron identificados por su lugar de procedencia ("de Ocaña").
La teoría más aceptada sugiere que deriva de un término de origen celta o ligur relacionado con la hidrografía o la orografía. Se vincula con la raíz *Oca-, que en lenguas indoeuropeas primitivas hace referencia a un cabo, colina, corriente de agua o lugar de paso. Ya en época romana y visigoda existían asentamientos en la zona, consolidándose el nombre en la Edad Media bajo la forma medieval Ocania.
La villa de Ocaña fue un enclave estratégico fundamental durante la Edad Media. Perteneció a la Orden de Santiago, convirtiéndose en una de las plazas más importantes del Reino de Castilla. Desde este foco central, los portadores del apellido se expandieron con rapidez: Con el avance de la Reconquista hacia el sur, caballeros y repobladores procedentes de la villa toledana se asentaron en el sur peninsular. El apellido arraigó con gran fuerza en las provincias de Córdoba, Jaén, Sevilla y Granada, donde fundaron nuevas casas solariegas y probaron su nobleza en repetidas ocasiones ante la Real Chancillería de Granada.
Aunque el apellido es de indudable origen castellano, el dinamismo militar y comercial de los siglos XV al XVII propició la llegada de ramas de los Ocaña a los territorios de la Corona de Aragón: Reino de Valencia y Cataluña el apellido aparece documentado en registros parroquiales y notariales a partir de los siglos XVI y XVII, introducido por funcionarios reales, militares o comerciantes de origen castellano que se establecieron en las grandes ciudades costeras y centros administrativos del mediterráneo peninsular.
En los siglos XVI y XVII, varias líneas del apellido pasaron al Nuevo Mundo. Destaca la fundación de la ciudad de Ocaña en Colombia (en el departamento de Norte de Santander) en 1570 por el capitán Francisco Fernández de Contreras, llamada así en honor a su tierra natal o a la del gobernador de la provincia.
Armas

Algunas ramas de este linaje, entre ellas las de Murcia y Orihuela, usaron: En campo de azur, una banda, de gules, acompañada en lo alto, de un castillo, de plata, y en lo bajo, de un ansar del mismo metal. Bordura de oro, con cuatro cañas de sinople, dos en cada costado.

Otras trajeron: De gules, con un león rampante, de oro, que tiene en la mano diestra una espada de plata. Bordura de oro con cuatro flores de lis de azur y cuatro sotueres de gules alternando.

Los Ocaña de Toledo, Madrid y sus líneas, tienen: En campo de azur, un castillo o torre de oro puesta sobre una peña blanca o de plata.
Parece ser que estas armas son las primitivas y puras del linaje. Constan en el expediente de pruebas de nobleza del Caballero de la Orden de Alcántara Gaspar José de Ocaña y Alarcón, citado en anteriores líneas.

Los de Navarra traen escudo de quince jaqueles de oro y gules en abismo, una esmeralda de sinople.

Otros traen: En campo de gules, un escusón, de plata, con una lanza, de sable.

Otros traen: En campo de oro, una cruz floreteada, de gules, acompañada de cuatro flores de lis, de azur: bordura de gules, con ocho aspas, de oro.

Otros: En oro, un árbol, de sinople y a su lado, un jabalí, de sable, al que dos perros cogen por las orejas.


