Palomo
El apellido Palomo es un linaje noble de origen antroponímico y zoológico de extraordinaria antigüedad en el ámbito hispánico. Al igual que otros linajes nacidos de apodos medievales o de la fauna ibérica, es de naturaleza polifilética (cuenta con múltiples troncos independientes que surgieron en diferentes regiones de la península), teniendo sus focos más célebres en las montañas de Burgos, el Reino de León y Extremadura.
Se aplicaba originalmente en la Alta Edad Media como un sobrenombre descriptivo o simbólico. En el imaginario medieval y cristiano, el palomo o la paloma representaban virtudes morales muy cotizadas, como la fidelidad, la paz, la mansedumbre o la pureza de intenciones. De este modo, un caballero o un repoblador de carácter conciliador o leal podía recibir este apelativo, el cual terminaba transmitiéndose como herencia fija a sus descendientes. También podía surgir para identificar a los maestros encargados de la cría de estas aves o palomares señoriales, una actividad económica y alimenticia regulada en los fueros medievales.
Las crónicas de armas y los nobiliarios clásicos sitúan las casas solariegas más antiguas y preclaras de este linaje en la Meseta Norte.
El tronco considerado por muchos tratadistas como el más antiguo se localiza en las Montañas de Burgos y en el entorno de Trasmiera (Cantabria). Desde estas torres y casonas montañesas, caballeros de la casa de Palomo se unieron a las huestes de los reyes de Castilla para avanzar hacia el sur peninsular.
Al avanzar las fronteras de la Reconquista, el linaje echó raíces profundas en Extremadura (principalmente en la provincia de Cáceres y el partido de Trujillo) y en Andalucía (Córdoba, Sevilla y Málaga). En estas regiones, los Palomo formaron parte del estamento hidalgo y de los caballeros de cuantía, ejerciendo como regidores, alcaldes de la hermandad y familiares del Santo Oficio de la Inquisición.
Decenas de miembros de las diferentes ramas de este apellido acudieron ante las Reales Chancillerías de Valladolid y Granada para pleitear y certificar su nobleza de sangre. Estas probanzas eran indispensables para salvaguardar sus privilegios estamentales y para ingresar en las Órdenes Militares de Santiago y Calatrava.
Armas

Los de Laredo y Extremadura: En campo de sinople, una paloma blanca andante, cantonada de cuatro veneras de plata.

Los de Fiñana (Almería): En campo de oro, un palomo blanco salpicado de sable. Bordura de gules, con ocho sotueres de oro.

Otros: En campo de azur, una paloma de plata.

Otros: En campo de oro, una encina de sinople, frutada de oro, y dos jabalís, de sable, empinados al tronco.


