Prados
El apellido Prados es un linaje noble de origen toponímico de gran antigüedad, hidalguía y hondo arraigo en la historia nobiliaria de la península ibérica. Constituye la variante pluralizada del celebérrimo tronco primordial Prado, compartiendo con este su mismo rancio abolengo, raíces etimológicas e historia caballeresca, pero presentando un desarrollo genealógico y unos vectores de expansión y asentamiento geográfico muy específicos que lo diferencian de su forma en singular, con una presencia histórica singularmente notable en el centro y sur de España.
Su origen se halla indiscutiblemente ligado al solar primitivo de la casa de Prado en las montañas del Reino de León (con cuna en la Merindad de Valdetuéjar). Aunque existen varios pueblos denominados Prados o Las Prados, que hay en las provincias de Córdoba, La Coruña, Jaén, Lugo, Murcia, Orense y Segovia y en las regiones de Asturias y Cantabria. Durante el avance de las huestes cristianas en los siglos medievales, los caballeros fijosdalgos de este linaje fueron fundando nuevos casales y heredades en ambas Castillas y Extremadura. La adopción de la forma pluralizada Prados respondió frecuentemente a las costumbres de la notarías medievales para designar colectivamente a los descendientes de una determinada línea que poseía u ostentaba el señorío jurisdiccional sobre diversas vegas, dehesas o "prados" de labor en un mismo concejo.
Durante los siglos XIV, XV y XVI, miembros de la casa de Prados figuraron documentados en tierras de Castilla la Nueva, Extremadura y el Reino de Jaén como hombres de armas, familiares del Santo Oficio y caballeros veinticuatros. Al gozar de la condición de hidalgos de sangre de linaje conocido, ejercieron secularmente tareas de gobernanza en los concejos por el estado noble, quedando exentos de pechos, tributos o servicios comunes aplicados al estado llano.
Para certificar la salvaguarda de sus prerrogativas estamentales exentas al trasladar sus líneas o fundar nuevos mayorazgos familiares en el sur peninsular, decenas de caballeros de este apellido litigaron y probaron con éxito su condición de hidalgos de sangre, nobles y limpieza de sangre ante la Sala de los Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid y, de forma muy numerosa y destacada, ante la de la Real Chancillería de Granada (el tribunal competente para los territorios de la mitad sur de la península), ingresando asimismo miembros de esta casa en las prestigiosas Órdenes Militares de Santiago y Calatrava.
Armas
En campo de plata, seis palomas de azur, con pies y picos de gules.


