Quijada , Quixada
El apellido Quijada es un linaje noble de gran antigüedad y un rancio abolengo, originario del norte de España, concretamente de la montaña de Cantabria. Cuenta con un protagonismo histórico de primer orden en la Corona de Castilla durante los siglos XV y XVI, vinculándose estrechamente a la confianza personal de los monarcas de la Casa de Austria.
Los cronistas heráldicos y genealogistas sitúan de manera unánime el solar troncal y más antiguo de este linaje en la localidad de Duález, perteneciente al municipio de Torrelavega, en Cantabria.
Desde esta primitiva torre de la montaña cántabra, los caballeros de este apellido pasaron a la reconquista y repoblación de la Meseta Central, fundando casas solariegas de enorme poder económico y político en Castilla y León.
La rama más célebre de esta expansión fijó su residencia e influencia en las villas de Villagarcía de Campos (Valladolid) y Mayorga, convirtiéndose en una de las familias preeminentes de la nobleza media castellana.
Los miembros del linaje Quijada pertenecieron al estamento de los hidalgos de sangre y caballeros de Castilla. Probaron en innumerables ocasiones su nobleza y limpieza de sangre para ingresar en las Órdenes Militares (como la de Santiago, Calatrava y Alcántara).
En la Real Chancillería de Valladolid se custodian decenas de pleitos de hidalguía y ejecutorias ganados por las diferentes ramas del apellido para certificar sus privilegios fiscales y señoriales. Con el tiempo, la Corona premió los servicios de esta estirpe otorgándoles títulos de nobleza, como el Condado de Peñaflor.
Luis Méndez de Quijada (f. 1570): Mayordomo mayor del emperador Carlos V y uno de sus hombres de máxima confianza. Por orden directa del emperador, Luis de Quijada y su esposa, doña Magdalena de Ulloa, se encargaron en su castillo de Villagarcía de Campos de la crianza y educación secreta del niño Jeromín, quien andando el tiempo sería reconocido públicamente como Don Juan de Austria (hijo natural del monarca y héroe de la batalla de Lepanto). Quijada acompañó fielmente al emperador en su retiro final en el Monasterio de Yuste y murió combatiendo en la rebelión de las Alpujarras.
Armas

En campo de plata, cuatro jaqueles de azur, puestos dos y dos.

Algunos heraldistas sustituyen los jaqueles con cuatro quijadas.

Otros: En campo de azur, cuatro quijadas de plata.

Otros: Escudo cuartelado: 1º y 4º, en campo de oro, tres panelas de sinople, y 2º y 3º, en campo de plata, una encina de sinople.

Otros: En campo de gules, tres guadañas de plata, puestas en palo. Bordura de oro, con ocho aspas de gules.

Otros: Escudo jaquelado de plata y sable.

Después añadieron una bordura de azur con ocho lobos, andantes, de sable.


