Quince
El apellido Quince es un linaje noble de origen numeral y antroponímico de una extrema rareza y muy baja frecuencia en la actualidad. Cuenta con una trayectoria histórica muy singular ligada a la cornisa cantábrica, concretamente a las regiones de Asturias y Cantabria, y su evolución está estrechamente vinculada a la hidalguía norteña y a los antiguos sistemas de patronazgo medievales.
En el bable asturiano y en el habla montañesa cántabra, existen parajes, brañas o aldeas menores denominadas Quince o Catorce. Hacía referencia original a mediciones de fincas, hitos fronterizos ("el mojón quince") o distancias en leguas. Las familias que edificaron su casa solar en ese punto adoptaron el término como apellido denotando su procedencia.
Se registran las ramas primigenias en los concejos de la zona central y oriental de la comunidad (como en el entorno de Cangas de Onís o Siero), áreas de arraigo de la hidalguía rural asturiana.
Existieron solares menores en los valles del interior, desde donde pasaron en los siglos XVI y XVII hacia las tierras de Castilla (Burgos y Valladolid) siguiendo las rutas de la administración de la Corona.
Por su origen en los solares de la cornisa cantábrica, los portadores del apellido Quince gozaron de la condición de hidalgos de sangre y cristianos viejos.
Para poder ejercer la gobernación local en los concejos, ingresar en corporaciones nobles o trasladarse fuera de su provincia de origen sin perder sus privilegios estamentales (como la exención de pagar impuestos pecheros o el derecho a portar armas), los miembros del linaje probaron su nobleza y limpieza de sangre. Se conservan testimonios documentales de estos pleitos e informaciones de hidalguía en los archivos notariales del norte y en los registros de la Real Chancillería de Valladolid.
Armas

En campo de oro, un rosal de sinople.


