Rabadán

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El apellido Rabadán es un linaje noble de notable antigüedad y de clara naturaleza profesional u ocupacional. Cuenta con una trayectoria histórica de gran relieve que se inicia en el Reino de Aragón y se proyecta con fuerza hacia el centro y sur de la Península Ibérica a lo largo de las distintas etapas de la Reconquista y las rutas de la trashumancia.

Etimológicamente, el apellido procede directamente del sustantivo castellano y aragonés medieval rabadán, el cual deriva del árabe hispánico rabb ad-dán, cuyo significado literal es "el maestro de los carneros" o "el mayoral de los pastores".

En la estructura de la ganadería trashumante medieval (regulada de forma muy estricta por instituciones como el Honrado Concejo de la Mesta en Castilla o la Casa de Ganaderos de Zaragoza en Aragón), el rabadán era la máxima autoridad delegada por el dueño del rebaño. Tenía a su cargo la gobernación de los pastores, los animales y la defensa de las cabañas durante los largos desplazamientos. Debido al gran prestigio, responsabilidad y poder económico que estos profesionales alcanzaban, el título de la ocupación terminó fijándose como un apellido hereditario para sus descendientes.

Los principales cronistas y Reyes de Armas sitúan los focos y solares más antiguos documentados en las tierras del Reino de Aragón, desde donde el linaje inició una notable dispersión vinculada tanto a las campañas militares como a las grandes vías pecuarias: Se registran casas infanzonas de gran antigüedad en las provincias de Teruel y Zaragoza. Desde estas tierras turolenses (un núcleo ganadero clave en la Edad Media), varias ramas pasaron a la reconquista y repoblación de las comarcas limítrofes.

El apellido arraigó con extraordinaria fuerza en las tierras llanas del centro peninsular, con solares muy significativos en las provincias de Cuenca, Ciudad Real, Toledo y Albacete, zonas de paso y destino invernal de los grandes rebaños trashumantes.

Con el avance de las campañas reales hacia el sur, importantes ramas de la familia Rabadán se establecieron en el Reino de Jaén, Córdoba y Sevilla, donde probaron repetidamente su condición de hidalgos ante los tribunales reales.

A lo largo de la Edad Moderna, los miembros de las distintas familias Rabadán litigaron y ganaron numerosos pleitos de hidalguía y limpieza de sangre ante la Real Chancillería de Valladolid y la Real Chancillería de Granada. Asimismo, en el Reino de Aragón, sus miembros probaron su condición de infanzones de sangre para acceder a cargos públicos y gozar de las exenciones fiscales propias del estamento noble.

En el “Archivo Gral. Militar de Segovia” se guardan, entre otros expedientes de oficiales de este apellido, los de: Carlos Rabadán, Infantería, 1809, Noble; José Rabadán, Infantería, 1809, Noble; Antonio Rabadán Gijón, Estado Mayor del Ejército, 1883; Isidoro Rabadán y Luque, Caballería, 1805, “Persona Honrada”; Juan Rabadán Miranda, Caballería, 1838, Noble; Manuel Rabadán Miranda, Caballería, 1844, Noble, y José Rabadán Márquez, Infantería, 1856.


Armas

Escudo de armas

En campo de oro, un castillo, de azur, acompañado de dos manos, de azur. 

Escudo de armas

Radicado en Lima (Perú): En campo de gules, una torre, de plata, almenada, mazonada y aclarada de sable, resaltada de una barra, de sable.