Racionero

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El apellido Racionero es un linaje noble de notable singularidad y de clara naturaleza profesional u ocupacional. Cuenta con una trayectoria histórica muy definida que se origina en el centro de la Península Ibérica, vinculada estrechamente a las estructuras eclesiásticas, administrativas y señoriales de la Edad Media y la Edad Moderna.

Etimológicamente, el apellido procede directamente del sustantivo castellano racionero, el cual deriva del latín rationarius (de ratio, cuenta o ración).

Históricamente, el término poseía dos significados principales de gran prestigio: Ámbito Eclesiástico (Principal): Designaba al clérigo que tenía derecho a una ración o prebenda (renta en dinero o especie) en una catedral o iglesia colegial, encargándose a menudo de la administración de los bienes del cabildo y Ámbito Civil y Palaciego: Hacía referencia al oficial o funcionario encargado de distribuir las raciones, provisiones o raciones de campaña en las casas de la alta nobleza o en las huestes reales.

Debido a la alta responsabilidad, prestigio social y nivel cultural que ostentaban estos oficiales y eclesiásticos, el nombre del cargo terminó consolidándose como un apellido hereditario para sus descendientes seculares o familiares directos.

Los principales cronistas y Reyes de Armas sitúan los focos y solares más antiguos y documentados en las tierras de las Coronas de Castilla y León, con una proyección muy destacada en el centro peninsular: El apellido adquirió un arraigo excepcional en las provincias de Ciudad Real, Toledo y Cuenca. En estas tierras manchegas, las familias Racionero fundaron casas solariegas de notable hidalguía rural y urbana, vinculadas al gobierno municipal y a la administración de los señoríos de las Órdenes Militares (Santiago y Calatrava).

Con el avance y consolidación de las fronteras hacia el sur, ramas de este linaje se establecieron en el Reino de Jaén y en la huerta de Murcia, donde sus miembros figuraron en los padrones de nobles e hidalgos de las distintas localidades.

A lo largo de la Edad Moderna, los miembros de las distintas familias Racionero probaron su nobleza y limpieza de sangre ante las autoridades reales para gozar de los privilegios fiscales y exenciones del estamento hidalgo. Se conservan notables expedientes de pleitos de hidalguía de este apellido en la Real Chancillería de Granada (para las ramas manchegas y andaluzas) y expedientes de ingreso en cofradías nobles locales, lo que certifica su reconocimiento social e histórico.


Armas

Escudo de armas

En campo de oro, dos llaves, de sable.