Recatalá
El apellido Recatalá (o su grafía valenciana medieval Recatalà) es un linaje noble de indiscutible origen toponímico y con una extraordinaria singularidad. Cuenta con una trayectoria histórica profundamente ligada a la Reconquista y repoblación del Reino de Valencia, con un arraigo geográfico muy focalizado que se ha mantenido desde el siglo XIII hasta la actualidad.
Etimológicamente, el apellido es un compuesto de origen romance. La hipótesis más sólida compartida por filólogos e historiadores señala que procede de la aglutinación de la preposición arcaica re- (utilizada a veces en toponimia medieval con el sentido de "detrás de", "junto a" o como refuerzo) y el gentilicio o antropónimo Catalá (Catalán).
Su origen como apellido se fija a partir de un microtopónimo o heredad (como La torre de Recatalá o El Hostal de Recatalá), designando originalmente a las tierras o posesiones que pertenecían a un caballero apodado "el Catalán" o que estaban situadas en una zona de asentamiento de repobladores del Principado. Los descendientes de quienes custodiaban o heredaron estos feudos adoptaron el término como apellido familiar hereditario.
Aunque los repobladores que dieron origen al nombre procedían de la Cataluña Vieja, el apellido Recatalá como tal nació, se consolidó y pertenece por antonomasia a la provincia de Castellón: Tras la conquista de estas tierras por Jaime I el Conquistador en el siglo XIII, el apellido aparece tempranamente documentado en la comarca de la Plana. El linaje fundó sus casas solariegas más antiguas, nobles e influyentes en las villas reales de Onda y Vila-real. En los censos históricos (Cansaments y Morabetins) de los siglos XIV y XV, los Recatalá ya figuran como vecinos de pleno derecho y terratenientes en estas localidades. Con el paso de los siglos, el apellido se extendió hacia la vecina ciudad de Castellón de la Plana y la comarca del Camp de Morvedre (Sagunto), manteniendo hasta el día de hoy una de las distribuciones geográficas más concentradas y localizadas de la península.
Durante los siglos XVI al XVIII, diversos miembros de las familias Recatalá probaron su nobleza y limpieza de sangre ante las autoridades de la gobernación de Castellón y Valencia. Esto les permitió participar en el brazo militar de las Cortes del Reino, ejercer como Jurats (jurados), alcaldes y detentar cargos de justicia local, consolidando a este linaje como una de las estirpes de notables autóctonos de mayor rancio abolengo en las comarcas castellonenses.
Armas
En campo de plata, una espada, de sable, encabada de azur.


