San Cristóbal
El apellido San Cristóbal (frecuentemente escrito de forma desglosada como San Cristóbal o Sant Cristóbal, y en el ámbito lingüístico vasco como Sankristobaldena o adaptado al catalán como Santcristòfol) es un apellido de origen hagiotoponímico de gran antigüedad y rancia hidalguía, con raíces profundamente asentadas en el norte de la península ibérica.
Como apellido, nació durante la Edad Media (siglos XI al XIII) de forma toponímica para identificar a aquellos caballeros e hidalgos que eran naturales, señores o custodios de fortalezas, iglesias o villas fundadas bajo esta advocación. Al surgir en diversos puntos geográficos de forma simultánea, es un apellido de origen polifilético (múltiples focos independientes).
Aunque apareció en varios reinos a la vez, las crónicas de los antiguos reyes de armas e historiadores sitúan los solares más nobles, antiguos y documentados en el cuadrante norte peninsular: El País Vasco y Navarra es, sin duda, uno de sus focos más potentes. Destacó la antiquísima casa solar de la anteiglesia de Mundaca (Vizcaya), de la cual procedían caballeros de gran hidalguía. También se documentan casas muy nobles en Álava (en el entorno de Vitoria) y en la merindad de Pamplona (Navarra), donde poseyeron palacios cabo de armería.
Florecieron casas de notable importancia en Burgos y Soria. Desde estos solares, los caballeros de San Cristóbal participaron activamente en las campañas militares de la Reconquista, lo que propició la fundación de nuevas ramas en Castilla la Nueva y Andalucía (especialmente en Córdoba y Jaén).
Se registran infanzones del apellido San Cristóbal en las comarcas prepirenaicas y en la zona de Tarazona desde el siglo XIV.
Los miembros de este linaje defendieron con celo su condición de hidalgos de sangre. Litigaron y ganaron numerosas ejecutorias de nobleza ante la Real Chancillería de Valladolid y la Real Chancillería de Granada. Asimismo, ingresaron en las órdenes militares de Santiago, Calatrava y Carlos III para demostrar su limpieza de sangre.
Armas

Las de los San Cristóbal de Vizcaya: De oro, con un árbol de sinople, frutado de gules, surmontado de la cruz de Calatrava, de gules. Al pie del tronco, un oso de su color, atravesado. Bordura de gules, con ocho sotueres de oro.

Otros de Navarra: De oro, con una encina de sinople, y un lobo de sable, lampasado de gules, atravesado al pie del tronco.

Las de la casa de la ciudad de Estella, en Navarra: En campo de azur, tres bandas de oro.

Otros: De oro, con un árbol de sinople, frutado de gules, superado de la cruz floreteada, de gules. Al pie del tronco, un oso, al natural, andante, atravesado. Bordura de gules, con ocho sotueres de oro.

Otros: En plata, cinco ondas, de azur, puestas en punta.


