Santana
El apellido Santana es un linaje noble de origen hagiográfico (derivado del nombre de una santa) y toponímico, dotado de una antigüedad inmemorial y de un extraordinario prestigio histórico en todo el ámbito hispánico. Goza de una relevancia singular tanto en la España peninsular como en el archipiélago canario y en toda Hispanoamérica.
Es la contracción fonética de la expresión medieval "Santa Ana" (la madre de la Virgen María). En los siglos medievales de la Reconquista, los caballeros e infanzones que poseían el señorío de villas, castillos, ermitas o monasterios erigidos bajo la advocación de Santa Ana, adoptaron el nombre del lugar como apellido familiar hereditario para consolidar la propiedad y el prestigio de su casa troncal.
Los genealogistas más reputados (como los hermanos García Carraffa) sitúan la casa troncal más antigua y noble en tierras gallegas, desde donde sus ramas se extendieron rápidamente hacia las montañas de Santander (Cantabria), Asturias y las provincias de Castilla y León.
Caballeros de este apellido ingresaron en masa en las órdenes militares más prestigiosas (Santiago, Calatrava y Alcántara) y probaron su hidalguía, vecindad y limpieza de sangre ante la Sala de Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid y la de Granada en repetidas ocasiones para hacer valer sus privilegios fiscales y militares.
Un capítulo crucial en la historia del apellido se escribe en el archipiélago canario, especialmente en la isla de Gran Canaria. Tras la conquista hispánica a finales del siglo XV, el apellido Santana se convirtió en uno de los linajes repobladores más potentes. Muchas familias guanches (indígenas canarios), al ser bautizadas bajo el patronazgo de la Cofradía de Santa Ana (patrona de la catedral y de la isla), adoptaron Santana como apellido. Desde Canarias, el apellido se proyectó con una fuerza demográfica colosal hacia el Nuevo Mundo.
Armas

En campo de gules una bolsa, de oro.


