Soto, Souto
El apellido Soto es uno de los linajes más antiguos, ilustres y difundidos de la antroponimia castellana y de la cornisa cantábrica. Dentro del marco sistemático de tu catálogo, clasifica formalmente como un toponímico mayor de carácter ecológico y geomorfológico, originario de los tiempos de la primigenia repoblación altomedieval (siglos VIII al X) y extendido con extraordinaria preeminencia por todos los reinos de la Península e Hispanoamérica.
Al tratarse de un toponímico de origen múltiple, se documentan varias casas solares de inmemorial hidalguía, destacando de forma primordial:
El Solar de las Montañas de Burgos (Valle de Tobalina): Es considerado por cronistas como uno de los núcleos más antiguos de Castilla, desde donde sus ramas descendieron hacia el resto de la Meseta, La Rioja y la provincia de Soria.
El Solar de Asturias y Galicia: En el Principado de Asturias (con casales fortificados en Aller, Laviana y dehesas del Nalón) y en Galicia (bajo la forma Souto), el apellido floreció con idéntico rango de nobleza de sangre, estrechamente ligado a las posesiones feudales de los valles del norte.
Ramas de estos solares septentrionales participaron en las grandes campañas de las cuencas del Guadiana y Guadalquivir, fundando casas de gran relevancia en Sevilla, Córdoba y Granada, que posteriormente proyectarían el linaje hacia el continente americano.
Caballeros de la casa de Soto constan en las crónicas reales de Alfonso XI y los Reyes Católicos ocupando los cargos de alcaides de fortalezas, regidores y capitanes de huestes en la frontera.
El Archivo de la Real Chancillería de Valladolid y la de Granada custodian centenares de expedientes y ejecutorias de hidalguía incoados por los Soto. Estos procesos certificaban de manera rigurosa su estatus como hijosdalgo notorios de sangre, asegurando las exenciones fiscales de sus palacios, solares y quintas frente a los padrones comunes de pecheros. Asimismo, numerosos miembros de este linaje ingresaron en las órdenes de Santiago, Calatrava y Carlos III tras probar su limpieza de sangre.
Armas
Las del solar de Asturias: En campo de azur, un águila de oro coronada, y bordura de oro con ocho candados de sable abiertos.
Los de Cangas de Onís (Asturias) usan: En campo de azur, un águila de sable exployada. Bordura de gules con ocho candados abiertos, de sable.
Así las vemos en la casa de los Alvarez de las Asturias, en Corao, y en el Palacio de Labra, ambos en Corao, del concejo de Cangas de Onís.
En la casa de los Soto, en La Riera, de Corao, del concejo de Cangas de Onís, suprimen la bordura; y los candados, que son cerrados, y en número de siete, van como orla, alrededor del águila.
Los de Castilla usan: En campo de azur, un águila de oro ensangrentada. Bordura de oro con ocho candados abiertos.
Las que Mosén Jaime Febrer afirma que traía Alonso de Soto, que desde Galicia pasó a servir a Don Jaime de Aragón en la conquista de Valencia, son las siguientes: En campo de oro, una arboleda frondosa o bosque, de sinople.
Estas mismas usó la familia Soto radicada en Xàtiva (Valencia), pero acrecentadas con un segundo cuartel en escudo cortado: 1º, en campo de azur, la arboleda frondosa de sinople puesta en una terrasa o soto del mismo color, y 2º, fajado en ondas de plata y azur, tres de cada esmalte. Así constan en el privilegio de nobleza que esa familia obtuvo el 20 de Junio de 1694.
En la misma casa había otros dos escudos. Uno cuartelado: 1º, un león rampante; 2º, un águila coronada; 3º, un árbol, y 4º, un castillo sobre rocas.
El otro escudo era cortado: 1º, un águila coronada y bordura con ocho sierpes, y 2º, un árbol, y atado a su tronco un perro o lobo.
El otro escudo era cortado: 1º, un águila coronada y bordura con ocho sierpes, y 2º, un árbol, y atado a su tronco un perro o lobo.
En el Palacio de Bustamante, del lugar de Renedo, del valle de Piélagos (Cantabria), constan en una piedra armera: Un águila explayada coronada.
En el barrio de Mazo, del lugar de Vioño, del valle de Piélagos, constan en una piedra armera: Un águila explayada y coronada y bordura cargada de diez ganchos o sierpes. Lleva una inscripción que dice "Ldo. Dº de Soto".
En el barrio de La Pedrosa, de Vioño, constan en una piedra armera: Un águila coronada y explayada, y bordura cargada de ocho candados abiertos.
Algunos de este apellido, en Andalucía, trajeron: Escudo cuartelado: 1º, en campo de azur, un águila de sable perfilada de oro. En el jefe, dos flores de lis de oro, una a cada lado de la cabeza del águila, y en la punta tres copas del mismo metal; 2º, en campo de oro, tres candados de sable abiertos y puestos en triángulo; 3º, en campo de oro, dos candados abiertos de sable, y 4º, en campo de azur, un águila de su color, perfilada de oro, y dos copas de oro en la punta.
Otros, en Andalucía usaron: Escudo cuartelado por una cruz llana de azur: 1º, en campo de gules, una torre de plata, de cuyo homenaje sale un brazo armado del mismo metal empuñando una espada desnuda; 2º, en campo de plata, un águila explayada (de dos cabezas) de sable; 3º, en campo de plata, un árbol de sinople y un lobo de sable atado con cadena al tronco, y 4º, en campo de gules, cinco candados de oro, puestos en sotuer. Bordura general de azur con cuatro flores de lis de oro, puestas una en cada ángulo, alternando con cuatro candados de plata.
Los originarios de Castilla, pasando una rama a Andalucía, radicado en Osuna (Sevilla), según Vicente de Cadenas, usan: En campo de oro, una faja, de gules, acompañada en lo alto de un creciente ranversado, de azur, a la diestra, y de un lobo pasante, de sable, a la siniestra, y en lo bajo, de un lobo pasante, de sable, a la diestra y de un creciente ranversado, de azur, a la siniestra, y en punta, una faja, de oro, enrejada, de gules.
Los originarios de Burgos, radicados en Santiago de Cuba, según Vicente de Cadenas, usan: En campo de plata, cinco fajas, de azur.
Los originarios de Briviesca (Burgos) y radicados en París (Francia), según Vicente de Cadenas, usan: En campo de azur, un águila, de oro. Bordura de oro con ocho candados, de sable, abiertos.
Los de León usan: En campo de oro, un toro de gules espinoso en banda. Así lo testimonia Ocáriz.
Los radicados en Pobladura (León) y extendidos a León y Oviedo, según Vicente de Cadenas, usan: En campo de plata, una encina, de sinople, arrancada, frutada de gules, y alzada a su tronco, una zorra, de oro.
Los de origen castellano, radicados en Cuzco (Perú), según Vicente de Cadenas, usan: En campo de oro, una panela, de gules, rodeada de dos ramos de laurel, de sinople.
Los radicados en Madrid, según Vicente de Cadenas, traen: Escudo partido: 1º, en campo de gules, una torre, de oro, almenada, aclarada de azur y mazonada de sable, y 2º, en campo de sinople, dos espadas, de plata, puestas en faja.
Los de Santa Eulalia del Campo (Teruel) usan: Escarcelado, con esmaltes a inquirir: 1º y 4º, un árbol terrasado; 2º, tres fajas, y 3º, cuatro fajas.
Los de Aragón traen: En campo de azur, un águila de oro y de gules a pedazos a la larga, con orla de oro y en ella unos candalillos de barjuleta abiertos.
Los de Galicia usan: En campo de plata, diez roeles de azur. Bordura de gules con ocho aspas de oro.
Los de Galicia y Canarias usan: En campo de azur, un águila exployada, palada de cuatro piezas de oro y gules. Bordura de gules con ocho candados abiertos, de sable.
Otros de Galicia: Una cara en el cantón diestro del jefe y otra en el siniestro; un árbol con un perro atado al tronco y cinco lanzones en fija al lado derecho del árbol.
Los Souto gallegos, radicados en Lugo, según Vicente de Cadenas, traen: En campo de plata, un árbol, de sinople, arrancado, acompañado en la diestra de una venera, de azur.
Los Souto, originarios de Congosto, según Vicente de Cadenas, usan: En campo de gules, una banda, de oro, engolada en cabezas de dragantes, de sinople.
Los radicados en Cádiz, según Vicente de Cadenas, usan: En campo de gules, dos guerreros, de plata, con una pica en la diestra cada uno.
Los que pasaron al Nuevo de Reino de Granada usaban: En campo de oro, un toro sobre un prado de sinople. Bordura de gules, cargada de ocho haces de trigo.
Otros: En campo de sinople, sembrado de motas de plata.


