Téllez, Tell, Tello
El apellido Tello es uno de los linajes más antiguos, ilustres y de mayor rancia hidalguía de la península ibérica. Se trata de un apellido de origen antroponímico y patronímico que cuenta con múltiples casas solariegas de gran poder señorial documentadas desde la Alta Edad Media en los reinos de Castilla, León, Galicia y Navarra, expandiéndose posteriormente con enorme fuerza hacia Andalucía y el continente americano.
El apellido Tello nació directamente como un nombre de pila propio de la nobleza medieval hispánica antes de convertirse en un apellido hereditario. Alrededor de los siglos X y XI, al comenzar a fijarse los apellidos, los hijos y descendientes de los caballeros llamados Tello adoptaron el nombre de su progenitor como apellido familiar (los "hijos de Tello"), dando origen a una prolífica estirpe.
Al ser un nombre de bautismo muy extendido entre la alta nobleza altomedieval, surgieron varias casas solares independientes, aunque la de mayor relieve histórico y político brotó en la Corona de Castilla:
Los registros más antiguos e importantes sitúan casas solariegas de inmensa antigüedad en el norte de Burgos y en Cantabria. De este tronco procedían caballeros que combatieron junto a los primeros condes de Castilla.
El apellido alcanzó su máximo esplendor nobiliario en el siglo XIV con el infante Don Tello de Castilla (1337-1370), hijo bastardo del rey Alfonso XI "El Justiciero" y de doña Leonor de Guzmán, y hermano del rey Enrique II de Trastámara. Don Tello fue el I Señor de Vizcaya y fundador de la ilustre casa de los Señores de Aguilar de Campoo, uniendo el apellido indisolublemente a la alta aristocracia y a la historia de las Encartaciones y el País Vasco.
Con el avance de la Reconquista hacia el sur, ramas de la gran casa castellana de Tello participaron en las tomas de Sevilla, Córdoba y Jaén. En estas tierras recibieron grandes heredamientos y fundaron nuevas e influyentes casas nobles. Sus miembros ingresaron masivamente en las prestigiosas órdenes militares de Santiago, Calatrava y Alcántara, y probaron su hidalguía de forma continuada ante la Real Chancillería de Valladolid y la Real Chancillería de Granada.
Armas
Los Tello, de Aragón, usan: En campo de plata, un árbol de sinople acompañado de dos ciervos de sable, afrontados y empinados al tronco, comiendo de sus ramas.
Los Tello, de Aragón, traen: En campo de oro, seis rosas de azur, botonadas de oro.
Los Tello, de Galicia, con rama en Sevilla, traen: En campo de oro, seis luneles de azur, puestos dos, dos y dos.
Los Tello, de Orense, ostentan: En campo de plata, seis cañones, de sable, puestos en dos palos de tres cada uno.
Los Tello, leonés, usan: En campo de plata, dos espadas de oro que atraviesa cada una panela de gules.
Los Tello, de Santander, traen: En campo de plata, un árbol de sinople, terrasado de sinople, con un ciervo paciendo.


