Taracena
El apellido Taracena es un linaje noble de una singularidad, hidalguía y concentración geográfica notables dentro del panorama de la onomástica hispánica. Se trata de un toponímico puro cuya cuna histórica y solar de origen se sitúan de manera inequívoca en la submeseta norte castellana, concretamente en la provincia de Guadalajara (Castilla-La Mancha), desde donde se expandió hacia el resto de la península (como Soria, Madrid y el País Vasco) y América.
Procede directamente del pueblo de Taracena, una histórica localidad de la comarca de la Alcarria que hoy en día está integrada como un barrio o pedanía de la ciudad de Guadalajara.
Tras la reconquista de la comarca y la organización del Común de Villa y Tierra de Guadalajara en los siglos XII y XIII, los caballeros de la pequeña nobleza y repobladores que tomaron el control de esta heredad adoptaron el nombre del lugar como apellido hereditario de varonía.
Las ramas que se desgajaron del solar original de Taracena se asentaron con gran fuerza en la vecina provincia de Soria. Allí, miembros de este linaje formaron parte de la élite hidalga rural y urbana, desempeñando cargos de regidores, alcaldes por el estado noble y escribanos reales.
Al desplazarse miembros de este linaje hacia el norte peninsular o Madrid durante los siglos XVI al XVIII, litigaron y ganaron sus correspondientes reales provisiones y ejecutorias de nobleza ante la Sala de Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid para salvaguardar sus antiguos privilegios fiscales y su exención de impuestos comunes.
El linaje ha dado figuras de gran relieve histórico, como el célebre arqueólogo y erudito soriano Blas Taracena Aguirre (1895-1951), director del Museo Arqueológico Nacional, cuyo trabajo fue clave para el estudio de las culturas celtibéricas en Numancia.
Armas
En campo de plata, un árbol, arrancado, de sinople, con dos osos alzados a su tronco.
Otros: En campo de gules, armiños, de oro (sic).


