Taramona
El apellido Taramona es un linaje de una excepcional nobleza, arraigo histórico y limpieza de sangre dentro de la onomástica norteña. Se trata de un toponímico puro originario de las Encartaciones del Señorío de Vizcaya (País Vasco), cuyo desarrollo y hidalguía inmemorial están íntimamente ligados a las casas solares del norte peninsular y a la hidalguía universal del fuero vizcaíno.
Procede directamente del barrio, término o paraje de Taramona, situado históricamente en el municipio de Galdames, perteneciente a la comarca de las Encartaciones (Vizcaya). Allí se fundó la primigenia casa solar e infanzona de este linaje.
Los legítimos dueños de la casa solar de Taramona en Galdames adoptaron el nombre de su propiedad como apellido de varonía hereditario para certificar su arraigo a la tierra y su condición de infanzones de Vizcaya.
Al amparo del Fuero de Vizcaya, todos los naturales originarios de las casas solares del Señorío gozaban del estatus de hidalgos inmemoriales de sangre. Los Taramona ejercieron sus derechos participando en las Juntas Generales de Guernica y ocupando los cargos de alcaldes, regidores y oficiales mayores de las Encartaciones.
Al extenderse ramas secundarias hacia otras zonas de la península o para ejercer el comercio con las Indias, miembros de la familia Taramona litigaron y ganaron sus Reales Ejecutorias de Hidalguía ante la Sala de Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid, demostrando la legitimidad y nobleza de su solar vizcaíno para quedar exentos del pago de pechos.
Una de las ramas más notables del apellido se asentó con posterioridad en Bilbao, vinculándose al auge industrial y minero del siglo XIX y principios del XX, dejando una huella patrimonial notable (como el conocido Palacio Taramona de la capital vizcaína).
Armas
En campo de azur, una iglesia, de plata, sobre rocas del mismo metal.
En las Escuelas de Taramona, del barrio de la Herrera, del valle de Zalla, de las Encartaciones de Vizcaya, constan en una piedra armera: Un árbol y un jabalí pasante. Bordura con cuatro flores de lis, una en jefe, otra en puntas y las otras dos a cada lado del escudo.
En el Palacio de Astorga, de la Avenida de Cristóbal Murrieta, número 38, del concejo de Santurce, constan en una piedra armera: En campo de oro, un árbol terrasado con un jabalí pasante en su color. Bordura de plata con cuatro flores de lis, una en jefe, otra en puntas y las otras dos a cada lado del escudo.


