Tarrío
El apellido Tarrío es un linaje de una impecable pureza toponímica, notable hidalguía rural y una delimitación geográfica sumamente precisa en el cuadrante noroeste de la península ibérica. Se trata de un apellido netamente gallego, con una morfología descriptiva que ilustra a la perfección cómo la organización del agro y los antiguos núcleos habitados de Galicia dieron forma a su onomástica noble e hidalga.
Se trata de un topónimo recurrente en la geografía gallega (presente en numerosas aldeas y lugares de las provincias de A Coruña y Pontevedra). Las casas solares de mayor solera e hidalguía del linaje se sitúan históricamente en las comarcas históricas del entorno de Santiago de Compostela, el valle del Ulla y las Tierras de Tabeirós. Los poseedores de los caseríos o pazos sitos en estos lugares adoptaron el toponímico como apellido hereditario de varonía a partir de los siglos XIV y XV.
Los Tarrío pertenecieron a la hidalguía rural gallega (hidalgos). Su estatus e influencia económica se basaban en la percepción de foros (rentas y arrendamientos a largo plazo de tierras agrícolas vinculadas a los grandes monasterios o a la Catedral de Santiago) y en la propiedad de pazos y casas solariegas señoriales.
Miembros de este linaje desempeñaron durante la Edad Moderna oficios públicos reservados estrictamente al estamento noble, sirviendo como escribanos reales, alcaldes de hermandad y familiares del Santo Oficio de la Inquisición. Al desplazarse algunos de sus miembros hacia el interior de Castilla, Andalucía o América, defendieron con éxito su hidalguía notoria ante la Real Audiencia de Galicia en La Coruña para mantener sus prerrogativas feudales y su exención de impuestos fiscales.
Armas
En campo de azur, una torre, de oro, y saliendo de su puerta un guerrero, de plata.
Los radicados en Madrid, pasado a Estados Unidos, según Vicente de Cadenas, usan: En campo de oro, una muralla, de gules, con puerta y troneras de sable.


