Tauriñá
El apellido Tauriñá (cuya grafía catalana normativa y original es Tauriñà o Tauriña) es un linaje noble de una venerable antigüedad, hidalguía de montaña y una impecable pureza toponímica. Su trayectoria histórica se concentra de manera casi exclusiva en el Pirineo oriental catalán, constituyendo un excelente ejemplo de linaje cerrado de dispersión restringida que mantuvo su solar y prerrogativas feudales en la comarca histórica del Conflent y el Rosellón (hoy administrativamente pertenecientes a Francia, pero históricamente integrados en el Principado de Cataluña).
Procede directamente del pueblo y término municipal de Tauriñá (Taurinya en francés (catalán) normativo actual), situado a los pies del imponente macizo del Canigó, en la comarca histórica del Conflent (Pirineos Orientales). La localidad albergó desde la Alta Edad Media solares infanzonados y estuvo estrechamente vinculada a la abadía de San Miguel de Cuixá.
A partir de los siglos XII y XIII, los caballeros de la pequeña nobleza militar a quienes los condes de Barcelona y reyes de Mallorca confiaron el señorío y la custodia de este sector del Conflent adoptaron el nombre de la villa como apellido hereditario de varonía (de Tauriñà).
En los censos de población bajomedievales y en las convocatorias a Cortes de los siglos XIV y XV, los caballeros del apellido Tauriñá aparecen integrados en el estamento noble del Conflent, el Vallespir y el Rosellón. Participaron activamente en la defensa de los pasos pirenaicos frente a las incursiones de las tropas reales francesas.
Tras la firma del Tratado de los Pirineos en 1659 (por el cual el Rosellón y parte del Conflent pasaron a soberanía francesa), miembros de la familia Tauriñá mantuvieron sus títulos y posesiones. Para certificar su estatus ante la nueva administración francesa y conservar sus antiguos privilegios catalanes, presentaron rigurosas probanzas de limpieza de sangre e hidalguía de sangre militar, entroncando con otras casas de la nobleza del Rosellón como los Oms, los Copons o los Llupià.
Armas
En campo de gules, un toro al natural, sobre un prado, de sinople y saliendo del flanco siniestro del escudo un brazo armado, de plata con una espada en la mano en actitud de parar al toro.


