Tejuca
El apellido Tejuca es un linaje noble de origen toponímico que cuenta con una de las identidades geográficas más precisas del norte de España. Su historia, su hidalguía de sangre y su desarrollo señorial están indiscutiblemente ligados al Principado de Asturias, concretamente al concejo de Llanes.
El epicentro histórico del apellido radica en el concejo de Llanes. Los registros eclesiásticos y catastrales más antiguos documentan las casas solares de este linaje en aldeas llaniscas y zonas limítrofes con el vecino concejo de Ribadedeva y Cantabria.
Los Tejuca de Llanes gozaban de la condición de hidalgos de sangre y naturaleza. En los concejos asturianos, pertenecer al estamento noble conllevaba privilegios de gran calado, como la exención absoluta de tributos reales comunes (pechos) y el acceso exclusivo a los cargos del ayuntamiento (regidores y alcaldes por el estado noble).
Para defender su condición de hidalgos cuando comerciaban o se trasladaban fuera del Principado, diversos miembros de la familia Tejero/Tejuca litigaron ante el alto tribunal de la Real Chancillería de Valladolid durante los siglos XVII y XVIII, obteniendo las Reales Ejecutorias que ratificaban su hidalguía y limpieza de sangre.
A lo largo de los siglos XVIII y XIX, debido a la escasez de tierras cultivables en el oriente asturiano, muchos miembros de las familias Tejuca emigraron con fuerza hacia las colonias del Caribe, estableciendo ramas de enorme relevancia económica y comercial en Cuba (donde el apellido logró un gran arraigo e influencia).
Armas
En campo de azur, un lucero, de plata, de ocho rayos, entre dos medias lunas del mismo metal. Una sobre la estrella, puntas abajo, y otra bajo aquella, puntas arriba. Bordura de gules, con ocho veneras de oro.


