Temiño
El apellido Temiño es un linaje noble de origen netamente toponímico y castellano. Goza de una gran antigüedad y prestigio en la historia de la Corona de Castilla, encontrándose su cuna y solar primitivo en la provincia de Burgos (Castilla y León).
Nace directamente del nombre de la localidad de Temiño, un pueblo integrado actualmente en el municipio de Valle de las Navas, situado en la comarca de Alfoz de Burgos, a escivos kilómetros al norte de la capital burgalesa.
Las familias que adoptaron este nombre de forma hereditaria a partir de los siglos XII y XIII eran los señores, hidalgos o pobladores originarios de dicho solar, utilizándolo para denotar su procedencia, posesión y arraigo a la tierra burgalesa.
El foco original estuvo en la comarca del Alfoz de Burgos. Desde este punto, ramas del apellido se extendieron tempranamente hacia la vecina comarca de La Bureba y hacia el norte, penetrando en el sur de Cantabria y en las tierras de Las Encartaciones (Vizcaya) por motivos de alianzas e intercambios de propiedades entre familias de la hidalguía norteña.
Los Temiño formaron parte de la nobleza e hidalguía rural castellana. Sus miembros desempeñaron cargos de regidores, alcaldes, monteros y oficiales de la Corona. Para mantener a salvo sus exenciones fiscales frente a los recaudadores reales, diversos caballeros de este apellido litigaron y probaron su nobleza de sangre ante la Real Chancillería de Valladolid durante los siglos XVI, XVII y XVIII.
El apellido tuvo un papel destacado en la conquista y colonización de América. El personaje histórico más célebre de este linaje fue Baltasar Temiño de Bañuelos (nacido en Burgos alrededor de 1530), un hidalgo y conquistador que se convirtió en uno de los cuatro miembros fundadores de la riquísima ciudad de Zacatecas (México) en 1548, tras el descubrimiento de sus minas de plata, llegando a ostentar el cargo de Teniente de Capitán General de la Nueva Galicia.
Armas
Los de Asturias de Santillana usan: En campo de oro, cinco estrellas de azur, puestas en sotuer.
Algunos acrecentaron ese escudo añadiendo una bordura de oro, cosida, con ocho armiños de sable.
Otros sustituyeron esa bordura con otra de veros de azur y oro.
Y otras la pintaron jaquelada de azur y plata.
Los de Aragón usan: En campo de azur, tres astros de oro. Bordura de sable con ocho roeles de oro.
Otros: En campo de plata, una sierpe, de sinople, puesta en faja.
Lo radicados en Villagómez (Burgos) y extendidos a Zaragoza, Barcelona y Tarragona, según Vicente de Cadenas, usan: En campo de gules, dos lobos, de plata, pasantes y puestos el uno encima del otro. Bordura jaquelada en dos órdenes de plata y gules.
Los radicados en Burgos y extendidos a Madrid y Ciudad Real, según Vicente de Cadenas, traen: De plata, escacado de gules, con sesenta y cuatro escaques en total.


