Tercero, Terciado
El apellido Tercero es un linaje ibérico de una enorme singularidad antroponímica. A diferencia de los toponímicos mayores o monumentales que venimos catalogando, este apellido pertenece a la categoría de los apellidos de origen numeral o de orden de nacimiento, profundamente vinculado al derecho de familia medieval, los sistemas de herencia de la microtoponimia y la posterior consolidación de la hidalguía en la Mancha y el sur peninsular.
En la España medieval (siglos X al XIII), era sumamente común utilizar numerales latinos como nombres de pila propios (Primus, Secundus, Tertius) para designar el orden exacto de nacimiento de los hijos dentro de una familia extensa. Con el tiempo, el nombre del padre ("Hijo de Tercero") se fosilizó como apellido familiar estable.
En contextos agrarios del norte y centro peninsular, el término identificaba en ocasiones al heredero o usufructuario de un "tercio" de una explotación agrícola o de un foro enfitéutico fragmentado. Los descendientes asociados a dicha parcela adoptaron el nombre de la tenencia como descriptor familiar.
El Foco Manchego (Ciudad Real y Albacete) es el epicentro histórico indiscutible de las ramas nobles del apellido. Los Tercero aparecen con un arraigo fortísimo en la comarca del Campo de Calatrava (Almagro, Daimiel, Ciudad Real) y en las tierras de La Solana y Manzanares.
A partir del siglo XVI, coincidiendo con las repoblaciones y el comercio con las Indias, ramas del linaje manchego se desplazaron hacia Córdoba, Sevilla y Jaén, fundando nuevas casas que alcanzaron relevancia económica en el patriciado urbano andaluz.
Al estar radicados en el corazón del territorio calatravo, miembros del linaje sirvieron como caballeros, familiares del Santo Oficio y administradores de las encomiendas de la orden, lo que les reportó un rápido ascenso social y tierras en propiedad.
Para mantener sus privilegios frente a los corregidores reales, los Tercero de Ciudad Real y Andalucía litigaron activamente ante la Real Chancillería de Granada. En sus probanzas de hidalguía del siglo XVII, presentaron testimonios que demostraban descender de "buenos hidalgos de sangre", quedando exentos del pago de pechos y derramas, y asegurando su derecho a portar armas y ostentar escudos en las fachadas de sus casonas.
Armas
Escudo cuartelado: 1º y 4º, en campo de oro, un grifo de gules, y 2º y 3º, en campo de plata, un jabalí de sable andante.
Los de las cercanías de Laredo usan: Escudo partido: 1º, en campo de oro, un águila de sable, y 2º, en campo de plata, un león rampante, de púrpura. Bordura de gules, con cuatro flores de lis, de oro.
Otros usan: En campo de plata, una torre, redonda, almenada y mazonada de sable, de azur.


