Teri
El apellido Teri (a veces documentado históricamente en sus variantes Tery, Thery o Teris) representa un fascinante caso de linaje de origen alóctono (extranjero) plenamente integrado y radicado en el patriciado comercial e institucional de Sevilla. Su análisis nos adentra en las dinámicas de las colonias de comerciantes europeos y de las oleadas migratorias transpirenaicas que se asentaron en la capital hispalense entre los siglos XVI y XVIII, atraídas por el monopolio del comercio con las Indias a través de la Casa de la Contratación.
Los protocolos notariales y los libros de bautismo de los siglos XVII y XVIII sitúan a las familias Teri residiendo en las collaciones (parroquias) más prósperas de Sevilla, especialmente aquellas vinculadas al comercio ultramarino y la administración pública.
Para poder comerciar legalmente con los virreinatos americanos sin las restricciones impuestas a los extranjeros, los miembros de este linaje hubieron de solicitar ante el Consejo de Indias las Cartas de Naturaleza. Esto exigía demostrar años de residencia continuada en Sevilla, matrimonio con naturales del reino, arraigo patrimonial en la ciudad y la profesión de la fe católica.
Miembros del linaje aparecen inscritos en el Consulado de Cargadores a Indias, operando en el tráfico de tejidos finos, hierro y plata americana. Este capital económico les permitió adquirir tierras y fincas urbanas en el Aljarafe sevillano.
Con el paso de las generaciones, los Teri ya plenamente castellanizados litigaron por su reconocimiento de nobleza y limpieza de sangre para ingresar en los estamentos rectores de la ciudad. Consiguieron ocupar cargos de veinticuatros (regidores del Cabildo de Sevilla), jurados y familiares del Santo Oficio de la Inquisición, lo que blindaba jurídicamente su estatus nobiliario frente a cualquier cuestionamiento de su origen extranjero original.
Armas
En campo de plata, cinco gavillas, de oro, puestas en aspa, atadas de sinople.


