Terrazas
El apellido Terrazas, en su vertiente puramente castellana, constituye un exponente idóneo de toponímico mayor de carácter geomorfológico. A diferencia de la rama aragonesa (más vinculada a la condición jurídica del colono o al repartimiento de labrantíos), la rama castellana posee un origen eminentemente monofilético, estrechamente ligado a un solar y señorío geográfico concreto surgido durante los primeros siglos de la Alta Edad Media en el norte de Burgos.
El apellido toma su nombre directamente de la localidad de Terrazas, integrada hoy en el municipio de Salas de los Infantes, en la comarca de la Sierra de la Demanda. Se trata de un enclave de poblamiento antiquísimo, documentado en los cartularios medievales desde los siglos X y XI, plenamente inserto en el área de influencia del primitivo Condado de Castilla.
Desde este solar serrano, ramas de los Terrazas castellanos descendieron hacia el sur de la provincia (cuenca del Arlanza y del Duero) y se extendieron hacia La Rioja Alta, participando activamente en los concejos de villa y tierra.
El Libro Becerro de las Behetrías (1352); en este registro medieval constan las vinculaciones del solar de Terrazas y sus áreas colindantes, donde los linajes de hijosdalgo locales mantenían derechos solariegos y la exención fiscal propia de la caballería villana e hidalga castellana.
A lo largo de los siglos XVI y XVII, portadores de este apellido oriundos de Burgos, Palencia y Valladolid acudieron ante la Sala de los Hijosdalgo de la Real Audiencia y Chancillería de Valladolid. El fin de estos pleitos era salvaguardar su condición de nobles de sangre frente a los corregidores reales, asegurando que sus nombres no fueran incluidos en los padrones de pecheros (contribuyentes comunes).
Armas
En campo de oro, una rueda de molino, de azur. Jefe de plata, con una faja, de gules.


