Tineo
El apellido Tineo es un histórico y célebre linaje toponímico de hidalguía de sangre procedente del Principado de Asturias, de honda significación en la historia nobiliaria de la Corona de Castilla y con posterior difusión por la Península e Hispanoamérica.
Toma su nombre de la villa y concejo de Tineo (Tinéu en asturiano), uno de los municipios de mayor antigüedad e importancia del suroccidente asturiano.
El linaje de Tineo cuenta con presencia documentada desde la Alta Edad Media. Los condes y ricoshombres del solar de Tineo ejercieron un notable poder político y militar en el Reino de Asturias y León.
La Casa solar de Tineo emparentó con las más altas familias de la nobleza castellano-asturiana (como los Queipo de Llano, Velarde y los titulares del Condado de Toreno). De hecho, el título nobiliario de Conde de Tineo quedó históricamente ligado al primogénito del Condado de Toreno.
Abundantísimos miembros de las distintas ramas Tineo probaron de forma reiterada su hidalguía de sangre, limpieza de sangre y distinción solariega en la Real Chancillería de Valladolid.
Caballeros de este apellido ingresaron en las Órdenes de Santiago, Calatrava, Alcántara y Carlos III.
A partir de los siglos XVI y XVII, miembros de la Casa de Tineo pasaron al servicio de la Corona en Andalucía (donde fundaron residencias en Sevilla y Jaén), Extremadura y en los viceministerios de América (Perú, Nueva España y Venezuela).
Armas
En campo de gules, un pino de su color natural y acompañado de cinco veneras de plata, una en el centro del jefe y dos en cada flanco. Al pie del tronco del pino, una cabra, de plata, echada, y otra empinada al tronco.
En el Palacio de Omaña, en Cargas del Narcea, las veneras son cuatro solamente, dos a cada costado del árbol.
En el escudo que se conserva en la casa de Luis Menéndez de Luarca, en Ribón (Luarca), y en la de Sierra y Villademoros, en Taborcias (Luarca), las veneras son solamente tres, puestas una en el centro del jefe y dos a cada flanco.
En dos escudos de la casa de los Avella-Fuertes, en Casiellas (Luarca), y en la de los Blanco en el mismo pueblo, así como en la casa llamada "de Ferreira", en Tuña (Tineo); en la de los Caballero-Riego, en Tineo, y en otro en la iglesia de Soto de Luiña (Cudillero), desaparecen totalmente las veneras; y las cabras están las dos empinadas al tronco del árbol.
Otros: En campo de azur, tres cabríos, de oro.


