Tintó, Tinto
El apellido Tinto (y su variante pluralizada Tinti) cuenta con una historia onomástica dual de gran interés. Por un lado, posee un origen autóctono menor en la Península Ibérica; por otro —y de manera muy destacada en el ámbito del Reino de Aragón y la Corona aragonesa—, responde a un linaje patricio de origen genovés afincado en los centros mercantiles y financieros de la Corona desde finales de la Edad Media y el inicio de la Edad Moderna.
En la República de Génova, los Tinto formaron parte de la red de comerciantes y banqueros de la Albergo genovesa que expandieron sus factorías por el Mediterráneo occidental.
Génova mantuvo estrechas relaciones comerciales con la Corona de Aragón. Familias de mercaderes genoveses como los Tinto establecieron residencias y consulados en núcleos estratégicos como Zaragoza, Valencia, Barcelona y las villas del valle del Ebro.
El noble genovés Marco Antonio Tinto se distinguió al servicio de Don Jaime I de Aragón en la conquista de Mallorca, proveyendo una nave con vituallas de vital importancia para el ejército real. Con dicha embarcación realizó varios viajes para el traslado de la caballería y los pertrechos de guerra decisivos para la victoria, siendo recompensado por el monarca con el doble del valor de la nave. Tras esta acción, sirvió con igual constancia en la pacificación y conquista de Valencia.
La rama genovesa de los Tinto afincada en Zaragoza y otras plazas del Reino de Aragón se dedicó al comercio mayorista de lana, seda y grano, así como al arrendamiento de rentas reales y la banca de cambio.
Con el paso de las generaciones, la familia adaptó su grafía al castellano/aragonés (Tinto), contrayendo matrimonios con linajes de la burguesía hidalga y familias de infanzones aragoneses, integrándose plenamente en los estamentos del Reino de Aragón.
Armas
En campo de azur, un ala de oro.
Otros: En campo de azur, un ala, de plata.


