Toro
El apellido Toro (o Del Toro) es uno de los linajes toponímicos de mayor relevancia, antigüedad y difusión de la antroponimia ibérica. Aunque el imaginario popular y la heráldica posterior lo asociaron de forma inmediata con el animal (fuerza y bravura), desde la perspectiva histórica y filológica se trata de un toponímico puro y monumental.
Su origen está indisolublemente ligado a una de las plazas fuertes más estratégicas de la línea del Duero durante la Reconquista, sirviendo como un foco emisor de linajes nobiliarios que se expandieron con fuerza por toda la Península y América.
El origen del topónimo procede de la existencia de un colosal verraco de piedra (escultura zoomorfa de origen celta o vacceo) tallado en la Edad del Hierro que custodiaba el paso sobre el río Duero. Los repobladores altomedievales asturleoneses denominaron genéricamente a este hito de piedra como "el toro".
La ciudad fortificada que creció en torno a este monumento defensivo adoptó el nombre de Toro. Por tanto, el apellido designaba originalmente a los caballeros, magnates y repobladores procedentes de dicha plaza fuerte ("de Toro").
A diferencia de los apellidos polifiléticos (múltiples orígenes), el tronco principal y más noble de este apellido tiene una cuna geográfica única y de enorme trascendencia política:
La Plaza Fuerte del Duero: La ciudad de Toro (provincia de Zamora). Situada sobre un imponente promontorio defensivo (el "Alcázar de Toro") dominando las vegas del Duero, fue una pieza clave en la frontera del Reino de León y el Reino de Castilla.
Tras las grandes victorias de la Reconquista en el siglo XIII, numerosos caballeros feudales originarios de las milicias de Toro se asentaron en las tierras recién ganadas de Extremadura, Andalucía (Sevilla, Jaén, Córdoba) y el Reino de Murcia. Estos linajes mantuvieron el nombre de su ciudad natal como apellido para certificar su procedencia y su estatus militar.
Al tratarse de un apellido de caballeros conquistadores, las ramas de Toro dispersas por el sur de España y América defendieron con celo su hidalguía. En la Real Chancillería de Granada y la de Valladolid se conservan decenas de pleitos de hidalguía de los siglos XVI al XVIII entablados por los Toro para mantener sus exenciones fiscales y sus cargos en los cabildos.
En el siglo XV, caballeros del linaje Toro participaron activamente en la conquista de las Islas Canarias (asentándose con gran poder en Tenerife y Gran Canaria). Desde el archipiélago, el apellido dio el salto al continente americano, consolidándose firmemente en los virreinatos de Nueva España (México) y el Perú.
Armas
Diego de Urbina, Cronista y Rey de Armas, y otros tratadistas que le siguen, manifiestan que la antigua casa solar de este linaje en la ciudad de Toro, de la provincia de Zamora, y los primeros descendientes de dicha casa que en la misma localidad radicaron, traían: Escudo cortinado: 1º, en campo de gules, una torre de oro, aclarada de azur, sumada de un brazo armado, de oro, empuñando una espada de plata; 2º, en campo de plata, tres espigas de trigo de sinople, y 3º o manteladura, de sinople, con un toro andante de oro.
Estas mismas usaron los que hicieron su asiento en la provincia de Burgos y Montaña de Santander, la casa de Villalba del Alcor y su rama en el Nuevo Reino de Granada.
Otros, de la ciudad de Toro, usan: En campo de plata, tres fajas de azur y sobre cada una de ellas, dos toros pardos, andantes, como a embestir.
Los de la ciudad de Toro y su rama en la ciudad de Zamora traen: Escudo cortado: 1º, en campo de azur, un toro de sable, y 2º, en campo de azur, un escudete con cuatro barras de gules sobre campo de oro, y alrededor del mismo y sobre el campo de azur referido, ocho cruces de plata.
Los radicados en Santiago de Chile, según Vicente de Cadenas, usan: En campo de oro, un toro parado, de sable, cornado de plata. Bordura de azur con ocho bezantes, de plata.
Otros: En campo de plata, un castillo de piedra, superado de una cruz floreteada de gules, y en su punta un toro pardo.
Otros: En campo de azur, cuatro aspas de molino, de oro.


