Torrijeño
El apellido Torrijeño es un bellísimo ejemplo de apellido gentilicio puro, una variante específica dentro de los apellidos toponímicos. A diferencia de los apellidos que toman directamente el nombre del pueblo (Torrijos), el gentilicio se otorgaba a la persona que emigraba de esa localidad hacia otra de la geografía peninsular, quedando identificada por sus nuevos vecinos por su lugar de procedencia: "el torrijeño".
En la Edad Media y la Edad Moderna, cuando un individuo o una familia abandonaba la villa de Torrijos (Toledo) para establecerse en una ciudad o comarca vecina, el entorno los identificaba rápidamente por su origen. Con el paso de las generaciones, el apodo o descripción "Fulano, el torrijeño" se fosilizó como el apellido familiar definitivo.
La cuna histórica indiscutible del apellido es la comarca de Torrijos, en la provincia de Toledo (Castilla-La Mancha). Sin embargo, por la propia naturaleza de los apellidos gentilicios, su mayor densidad histórica no siempre se da en el pueblo de origen, sino en las zonas receptoras de su emigración:
Los movimientos demográficos naturales de los siglos XV al XVII llevaron a muchos naturales de Torrijos hacia la capital imperial (Toledo) y, posteriormente, hacia la nueva corte real en Madrid. Es en estas urbes y sus villas satélites donde el apellido Torrijeño comenzó a registrarse de forma oficial en partidas de bautismo y censos.
Otras ramas se desplazaron hacia el sur y el oeste, asentándose en la llanura manchega y en provincias extremeñas, integrándose en el tejido agrícola y comercial de la meseta sur.
Armas
En campo de gules, cinco avutardas, de oro, puestas en aspa.


