Tébar, Tévar
El apellido Tébar (registrado históricamente también bajo las formas Tebar, de Tébar o con la grafía medieval Thebar) es un linaje noble de una venerable antigüedad, impecable pureza toponímica e hidalguía de frontera en la Corona de Castilla. Se trata de un toponímico puro íntimamente ligado al proceso de la Reconquista y la repoblación de la Mancha y el Levante peninsular.
El apellido procede directamente de la histórica villa de Tébar, un municipio de origen medieval situado en la provincia de Cuenca (comarca de la Manchuela). Esta plaza y su término, de gran importancia estratégica en el camino hacia el Reino de Valencia y las tierras de Murcia, fue reconquistada y fortificada por la Corona de Castilla durante el avance hacia el sur en los siglos XII y XIII.
Tras la reconquista de este sector manchego, los caballeros de las mesnadas reales y del obispado de Cuenca que quedaron a cargo del poblamiento y defensa de la villa adoptaron el nombre del lugar (de Tébar) como apellido hereditario de su varonía.
En el Reino de Murcia y las tierras de la Manchuela conquense y albaceteña, miembros de la familia Tébar aparecen documentados como hijosdalgo de sangre y solar conocido. Ostentaron la propiedad de ricas dehesas, fundaron capellanías y sirvieron como regidores perpetuos y alcaldes de la Santa Hermandad en villas como San Clemente, Alarcón, Tarazona de la Mancha y la propia ciudad de Cuenca.
Siguiendo las rutas comerciales y las campañas militares del sur, ramas del linaje se radicaron de manera muy temprana en el Reino de Valencia, especialmente en las comarcas limítrofes con Cuenca. En estas tierras valencianas defendieron con éxito sus privilegios de hidalguía, exenciones de pechos y limpieza de sangre.
Para asegurar su estatus de nobles y evitar el pago de tributos pecheros, los Tébar litigaron con regularidad ante las salas de los Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid y de la Real Chancillería de Granada, obteniendo solemnes ejecutorias que reconocían la nobleza de su solar de Cuenca.
Armas
En campo de azur, cinco estrellas, de oro, puestas en cruz.
Los radicados en Belmonte, según Vicente de Cadenas, traen: En campo de plata, un castillo de dos torres, de su color natural, almenado, con dos lebreles pasantes, de sable, al pie de sus muros, uno a cada lado.
Otros: En campo de oro, un árbol de sinople, frutado de gules. Bordura de gules, con ocho aspas, de oro.
Los radicados en Gijón (Asturias), según Vicente de Cadenas, usan: En campo de sinople, tres fajas, de plata, cargada la central de una flor de lis, de azur.
Los radicados en Manila (Filipinas), según Vicente de Cadenas, ostentan: En campo de sinople, dos águilas, de oro, puestas en palo.


