Yermo
El apellido Yermo (registrado históricamente también bajo la forma arcaica Iermo o la variante gallego-asturiana Hermo) es un linaje noble de origen toponímico de gran antigüedad, hidalguía y hondo arraigo en la historia nobiliaria de la Cornisa Cantábrica y de la Corona de Castilla. Sus raíces medievales se localizan con absoluta precisión en las provincias de Cantabria y Asturias, desde donde sus caballeros se proyectaron con enorme relieve hacia Vizcaya, las dos Castillas, Andalucía, la Corte de Madrid y el continente americano.
Proviene directamente del nombre de la localidad de Yermo, un histórico pueblo integrado hoy en el municipio de Cartes, muy cercano a Torrelavega, en la provincia de Cantabria. En este enclave se alza la célebre Iglesia de Santa María de Yermo (joya del románico cántabro declarada Monumento Nacional). Los caballeros infanzones que poseían el palacio solariego, las heredades o el patronato de este templo adoptaron el topónimo como apellido hereditario para certificar su condición de hidalgos de sangre de linaje conocido.
Paralelamente, en el occidente de Asturias (Cangas del Narcea), existe el solar de Hermo (frecuentemente transcrito como Yermo en las chancillerías castellanas), cuyos caballeros compartían idéntica naturaleza foral y prerrogativas nobles.
Miembros del tronco de Yermo pasaron tempranamente al vecino Señorío de Vizcaya (estableciendo casas en Balmaseda y las Encartaciones) y a Burgos. Al gozar de hidalguía universal foral por provenir de los solares limpios del norte, ejercieron secularmente tareas de gobernanza local como alcaldes por el estado noble, regidores y procuradores síndicos.
Durante los siglos XVI, XVII y XVIII, numerosas ramas de este linaje litigaron y probaron con éxito su condición de hidalgos de sangre, nobles y limpieza de sangre ante la Sala de los Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid, salvaguardando intactas sus preeminencias fiscales y prerrogativas estamentales exentas al trasladar sus residencias hacia el centro peninsular o fundar nuevos mayorazgos fuera de sus solares de origen.
En el plano histórico y eclesiástico del Nuevo Mundo, destaca de manera absoluta el aristócrata y sacerdote mexicano San José María de Yermo y Parres (1851-1904), perteneciente a las ramas criollas de este linaje, canonizado por la Iglesia católica debido a su colosal labor humanitaria y fundacional.
Armas

En campo de plata, una encina de sinople y un lobo de sable, pasante, al pie del tronco. Bordura de oro, con ocho aspas, de gules.

Los Yermo, originarios del lugar de Yermo, de la Junta de Ribamontán y Merindad de Trasmiera, según Juan Baños de Velasco y Gracia Dei, traen: Escudo cuartelado: 1º y 4º, en campo de azur, una torre de plata, y 2º y 3º, en campo de oro, un roble de sinople. Bordura de gules, con ocho bezantes de oro.

Los de las Encartaciones de Vizcaya, con casa solar en Guriezo, según Gracia Dei, traen: En campo de azur, un castillo de plata, y naciente del homenaje una lanza que en su punta lleva un yelmo con sus plumas, acompañado el castillo de dos lobos, uno a cada lado. Bordura de gules, con ocho estrellas de oro.

Los de Zalla, según Juan Carlos de Guerra: De plata, con un árbol de sinople, y un lobo de sable atravesado al tronco. Bordura de gules, con ocho sotueres de oro.

Los de Asturias, según Fray Francisco de Lozano, traen: En campo de plata, una encina de sinople y un lobo de sable, pasante, al pie del tronco. Bordura de oro, con ocho aspas, de gules.

Otros: En campo de gules, un palacio, de oro.

Otros: En campo de azur, una mano de león de oro, uñada de gules.


